Autor Tema: Digimon World Fic  (Leído 1328 veces)

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Desconectado Zeromaru X

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Re: Digimon World Fic
« Respuesta #15 en: Febrero 27, 2010, 19:01:25 »
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Opening de la Saga:
Golden Time Lover
Sukima Switch
Fullmetal Alchemist: Brotherhood Op 3
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=S6rLMruob-A[/youtube]

-Los preparativos están terminados, tal y como usted lo ordenó – finalizó Omegamon, hablando a través del monitor flotante.

-Perfecto,  el ataque de Astamon va tal y como esta planeado. Pese a que los chicos aún no están preparados, confió en que ellos podrán detenerlo – exclamó tranquilamente Yggdrasil.

-Tal y como van las cosas, el Chrono Core será liberado muy pronto… - suspiro Omegamon desalentado -. Aún cuando eso ponga el equilibrio del mundo en crisis, porque no nos has dado ordenes de interferir?

-Porque es necesario que el Chrono Core sea liberado, por el bien del futuro de este mundo. Si esto se sale de control, tengo un plan de contingencia… - contesto la deidad.

-Proyecto Ark… - susurró Omegamon – sería mejor no tener que implementarlo…

-Si ellos fallan, no nos quedara mas alternativa… - respondió Yggdrasil, con algo de tristeza, pero luego sonrió -. Dale a Dukemon mis saludos… en caso de que ellos no puedan, entonces yo me encargare de sanarlo.

-Como desees, Kamisama. Me retiro, es hora de poner en marcha el plan – respondió sumisamente Omegamon, mientras su rostro se desvanecía en el aire.

Yggdrasil giro hacía atrás, para ver al poderoso guardián que le servía como guardaespaldas. Su serena mirada inspiraba una gran tranquilidad, y al mismo tiempo despertaban un pavor en los espíritus de sus enemigos. Incluso Yggdrasil podía llegar a temerle, si las condiciones eran apropiadas para eso.

-Yggdrasil-sama, esta segura de dejar la Digi-Entelequia con los humanos? Es un programa muy valioso para nosotros, los digimon. Perderlo en esta batalla traería graves consecuencias para todos… - dijo el digimon de negra armadura.

-Confío en ellos, Señor del Vacío – le dijo Yggdrasil, mientras le dirigía una coqueta mirada -. Además, muy pronto necesitaran su poder. Cuando el péndulo regrese y se vaya en su contra. Hasta ese momento, la dejare con ellos.

-El péndulo… así que, has visto el futuro, Yggdrasil-sama – replicó el Señor de Vacío con curiosidad.

-Así es… y su futuro es negro… Astamon lleva la mano ganadora y aún no ha jugado sus mejores cartas. Ellos, por su parte, están a punto de perder varias cartas…

Yggdrasil se dirigió a una saliente rocosa. Mas allá, el Bosque Script se dibujaba en la lejanía, y el lugar donde estaba el sello de la Esperanza brillaba por su ausencia de luz. Un ominoso presagio, sin duda…

****
El frio de aquel paraje desolador calaba en los huesos del joven tamer, quien con furiosa mirada desafiaba al caballero real. Este le devolvía una mirada fría como aquel clima y despectiva, pues ante sus preceptos, no había nada digno de admirar en un ser humano.

-Tu! Maldito…!! -grito el joven furioso, señalando al caballero, al ver a su amiga en ese estado.

El caballero tan solo soltó una especie de burlesca carcajada, como si el hecho de que una criatura inferior le desafiara fuera el más gracioso de los chistes.

-Que pasa!? Acaso te parece gracioso esto?? – le reclamo Masamune mientras su puño comenzaba a brillar a causa de su Digisoul.

El caballero levanto su lanza doble, la sagrada Claiohm Solaís, y con esta apunto al joven humano.

-Dime tu, insecto humano, te atreves a desafiarnos a nosotros, los Caballeros de la Realeza!! Acaso has perdido la razón y el amor propio. Luchar contra nosotros es como tratar de detener un huracán con solo las manos – le contesto el altivo digimon -. Vuelve, pues, por donde viniste y deja que le de el castigo que esta hereje se merece…

-Que clase de hombre deja a una mujer abandonada!? Ni de coña creas que me rendiré ahora!! – interrumpió Masamune .

-Entonces ven y enfréntate a tu muerte!!! Yo, Craniummon, te daré un pasaje gratuito al otro mundo!! – contesto el arrogante caballero poniéndose en posición ofensiva.

Masamune ilumino su aura resplandeciente de color azul, mientras elevaba su ira al máximo. Aquel digimon arrogante se había metido con Juri, así que debía hacerlo pagar.

-“Soul Link!!” – exclamo el joven mientras elevaba su Digisoul al máximo mientras su conexión de almas transmitía el poder a su compañero.

-Aquí vamos!!! – exclamo Aero V-dramon mientras cargaba energía en sus alas – “V-Wing Blade”!!!!

La navaja de luz salió del borde de las alas del dragón azul y con velocidad trepidante surcó el cielo en dirección al caballero, quien tan solo hizo un gesto con sus ojos y a la velocidad del viento lanzo una onda sónica de puño capaz de bloquear el ataque.  Los ojos de Craniummon brillaron con dejo de orgullo al ver que había bloqueado sin esfuerzo el ataque más fuerte de Aero V-dramon.

-Masa-san… ese tipo es fuerte… realmente fuerte… - musito Aero V-dramon algo confundido, pues le parecía conocer a aquel digimon.


-No nos daremos por vencidos tan fácilmente, no es así, Aero? – Masamune le devolvió una sonrisa a su digimon.

Ambos nuevamente se pusieron en posición de batalla. Mientras El chico le daba su digisoul a su compañero, este se abalanzaba sobre el acorazado digimon. “Magnum Crash”!!! El puño de energía choco contra la armadura refulgente, haciendo que el digimon rebotara y fuera despedido hasta el lago cristalizado. Nadie vio, sin embargo, que Craniummon le había golpeado con un rápido puñetazo, a una velocidad imperceptible a la vista de un ser normal. El Aero V-dramon atravesó la delgada lámina de hielo que cubría el lago y se hundió en las aguas congeladas.

Sin embargo,  la batalla distaba mucho de terminar. Rosemon, quien se encontraba furiosa por lo ocurrido a su tamer, había aprovechado la distracción que Masamune y Aero V-dramon le habían otorgado para posicionarse tras Craniummon. Una vez Aero V-dramon había sido repelido, ella salto muy alto y luego lanzó su látigo contra el distraído caballero. “Thorn Whip”!!! Sin embargo, Craniummon no estaba distraído como ella pensaba y se movió rápidamente, esquivando el golpe y luego tomó el látigo con su mano y lo balanceo, lanzado a Rosemon contra la pared de una de las ruinas. El golpe fue tan estrepitoso que incluso los fragmentos de pared salieron volando varios metros a la redonda.

-Incluso un digimon supremo como Rosemon fue incapaz de hacerle daño… - exclamó Masamune sorprendido, al ver en su digivice los datos de Rosemon.

-Vamos, Yatagaramon!! – ordeno entonces Minoru, mientras elevaba su digisoul al máximo.

“Mikafutsu no Kami”, exclamo el alado digimon, mientras disparaba la energía que había estado acumulando en sus “dokkosho”. Sin embargo, esta ráfaga resulto ser inútil contra el caballero, quien ni se digno en ver al digimon que le había atacado, simplemente limitándose a golpear los rayos de energía y repelerlos contra el lago. Luego, salto rápidamente,  y con un  veloz movimiento golpeo a Yatagaramon en su espalda, haciendo que este cayera y formara un cráter en el suelo. El caballero real cayó de rodillas junto al cráter y apoyándose en su lanza, se levanto lentamente. Era obvio que ninguno de los tres digimon eran rivales para él.

-Como es posible…? – se preguntó Minoro con sorpresa.

Si bien el joven sabía que estaba en clara desventaja por el hecho de que Yatagaramon era un perfecto, sin embargo el que los esfuerzos combinados de tres digimon fueran inútiles. Caminando lentamente, se acerco a la orilla del cráter para ver a su digimon. Para su alivio, Yatagaramon se estaba incorporando, aunque se le notaba gravemente herido. Rosemon también se levantaba, aunque a ella aún le quedaban energías para luchar. Aero V-dramon por su parte, salía casi arrastrándose de aquel lago. El agua fría le calaba los huesos, y el golpe que le había propinado Craniummon había sido devastador.

-Aún puedo pelear - gruño entre dientes el digimon alado, esforzándose por salir de ese lago.

Rosemon se movió hacia el caballero con expresión férrea. Juri yacía en el suelo, inerte. Era su culpa, siempre se le había pasado tonteando, sin ningún tipo de preocupación por su tamer o por la guerra que estaban viviendo, pero ahora que por fin había evolucionado hasta su etapa Suprema, entendía lo que significaba el lazo entre un digimon y su tamer.

-Craniummon, no me interesa si es tu deber o no proteger ese sello… te hare pagar por lo que la has hecho a Juri!! – exclamo iracunda la digimon.

Aero V-dramon y Yatagaramon, aunque débiles, se acercaron a ella para respaldarla. Masamune y Minoru también lo hicieron, y todos decididos encararon a Craniummon, quien por su parte, los miraba como poca cosa. A lo lejos se encontraba Sleipmon, observándolo todo con calma. Estaba allí para respaldar a Craniummon, pero él mismo sabía que en estas condiciones, su trabajo era mas el de un observador. Craniummon podía solo con los tres, y ni siquiera tendría que sudar para vencerlos. En ese momento sin embargo, una presencia muy poderosa se apodero de su alma. Si, por fin había llegado hasta a allí. El caballero giro sobre su eje tan rápido como pudo y se hincó en seis patas, mostrando su respeto ante los seres que allí se le presentaban.

-My Lord!! No sabía que vendría a este lugar! – exclamó sorprendido -. Si me hubiesen avisado, yo…!

-No te preocupes, Sleipmon… - le respondió tiernamente Yggdrasil -. Esta bien así.

-Por ahora, veamos como se desenvuelve esta batalla – añadió el Señor del Vacío mientras ayudaba  a levantar a su camarada.

En ese mismo momento, en el campo de batalla, Craniummon entraba nuevamente en su pose de ataque. Los chicos también se preparaban para enfrentarse al feroz caballero, quien les amenazaba con su filosa lanza, regalo que le había sido concedido por el mismo Dios Digimon. Masamune observó a Minoru de reojo. Sin duda, el chico había superado su miedo a la batalla y su fuerza era una ayuda bastante apreciada en ese momento. No sabían si estaban siquiera nivelados ante l abrumador poder de Craniummon, pero esto les infundía mas esperanza.

-Minoru… nuestra prioridad ahora es la seguridad de Juri. Sin embargo, también debemos enfocarnos en recuperar el sello… - le dijo Masamune, mientras se le acercaba cautelosamente, enfocando siempre su mirada en el oscuro Caballero real -. Te encargare de eso… Aero V-dramon, Rosemon y yo nos encargaremos de rescatar a Juri.

Minoru asintió con la cabeza y corrió luego a donde estaba Yatagaramon. Por su parte, Rosemon y Aero V-dramon encararon a Craniummon, quien había estado observando pacientemente la situación.

-Parece que ya están decididos a morir? – preguntó impasible.

-Si estamos preparados para un funeral, pero no precisamente el nuestro, Craniummon! – exclamó Masamune, mientras canalizaba nuevamente el poder de su Digisoul.

-Veo que tu determinación es grande, humano… - espetó Craniummon en tono de burla -. Crees acaso que tienen el poder para igualarse a un Caballero de la Realeza!? Acaso crees que una hormiga puede vencer a un Dios!!? – y luego, hecho a reírse estrepitosamente, como si le hubieran contando un chiste muy gracioso.

Craniummon entonces, ante la confundida mirada de los chicos y sus digimon, se dirigió lentamente a hacia donde estaba Juri. Luego, caminando unos pasos hacía Masamune, trazo una línea en el suelo, en el espacio que estaba justo detrás de él, entre su espalda  y la chica herida.

-Entonces, te desafío! – profirió en alta voz el caballero -. Si me haces retroceder más allá de esta línea, podrás reclamar tanto a la humana como al sello…

Los chicos se quedaron paralizados por un momento. El Caballero sin duda era muy fuerte. Demasiado quizá para ellos, aunque, si combinaban sus ataques, podrían tener una posibilidad de, al menos, hacerlo retroceder. Era sin duda humillante para Masamune pensar en derrotarlo de esa manera, pero era lo único que podían hacer para salvar a Juri.

-Y que pasa si perdemos? – pregunto Minoru, algo inseguro aún.

-Buena pregunta… - respondió el recio Craniummon -. Muy bien… por ser generoso con los débiles, se pueden quedar con la humana, pero deberán abandonar este lugar so pena de perder sus propias vidas.

Nuevamente el silencio se ocupo del lugar. Sin embargo, este ya no era un silencio de miedo, sino uno de expectativa. Minoru se dirigió a ver a Masamune, quien a su vez lo estaba observando. Estaba decidido, sería un todo o nada.

-Esta bien, pero luego no te arrepientas, Craniummon! – le advirtió Rosemon en tono frio.

Masamune y Minoru elevaron sus Digisoul hacía su máxima potencia, enviándolo con toda su alma hacía sus digimon, empoderándolos. Minoru ya había fraguado un plan, y se lo había relatado a Yatagaramon mientras Masamune hablaba con Craniummon, así que con solo una mirada de su tamer, el ave negra supo lo que debía hacer. Utilizando el Digisoul de su tamer, Yatagaramon embistió a su oponente con velocidad trepidante, pero Craniummon ni siquiera se inmuto. Sin embargo, Yatagaramon no lo ataco a lo golpeó, simplemente lo rodeaba a gran velocidad, evitando que Craniummon le perdiera de vista. Minoru se acerco a Masamune y a Rosemon.

-Ahora! – les gritó – Utilizen toda su energía para atacar mientras esta distraído!!

-Ve, Aero! Soul Link!!! – ordenó Masamune enviándole su Digisoul a su compañero.

Tanto el dragón alado como la dama de las flores se lanzaron sobre el caballero de la realeza. “Thor Whip”!! “V-Breath Arrow”!!! Ambas técnicas, aunque poderosas, simplemente rebotaron ante la armadura de Digizoid negro que protegía al inexorable caballero, quien, aunque golpeado incesantemente por ambos digimon, no se movía ni un milímetro. El caballero se reía ante los impotentes digimon, quienes hacían sus esfuerzos casi en vano. “Roses Rapier”! “Magnun Crash”!!!

-Parece que los ataques simplemente son inútiles… su armadura simplemente los rechaza como su fueran de azúcar… - se frustro Minoru, perdiendo un poco de su espíritu de pelea.

-No te rindas! – le arengó Masamune –No ahora! Aun nos queda una opción… hagamos un ataque combinado!

-Ataque combinado? – pregunto el joven, al ver que la voz de Masamune le devolvía las esperanzas.

-Rosemon, Aero V-dramon, Yatagaramon!! Usen sus técnicas mas poderosas!! Soul Link!!! – gritó Masamune, mientras hacía explotar su Digisoul.

Acto seguido, Minoru también le imito, llevando su Digisoul a su limite. Ambas auras se combinaron en una sola. Los dos digisoul se combinaron en una columna de fuego azul y marrón. Aero V-dramon y Yatagaramon pronto sintieron como los digisouls de sus tamers invadían sus cuerpos, renovando sus energías y potenciando sus fuerzas. Rosemon, por su parte, cruzo sus brazos en forma de X mientras acumulaba toda su energía en su joya Tiferet. Yatagaramon y Aero V-dramon la siguieron. Mientras Yatagaramon condensaba toda su energía en sus dokkosho, Aero V-dramon lo hacía en el filo de sus alas.

-Hissatsu!!! V-Wing Blade!! – exclamó Aero V-dramon disparando una saeta en forma de V de sus alas.

-Mikafutsu no Kami!!! – disparó Yatagaramon sus dos rayos dorados desde sus garras.

-Forbidden Temptation!!! – gritó Rosemon mientras liberaba todo el poder de su joya Tiferet en una súper ráfaga de energía rosada, rodeada de pétalos de rosa salió disparada contra Craniummon.

Los tres poderes se combinaron en una sola súper ráfaga que directo a Craniummon. Su estela de poder era tan grande que la nieve y las rocas a su paso se desintegraban en ceros y unos. Parecía una ominosa estela de destrucción, y es cierto que incluso un digimon supremo hubiera palidecido ante tal poder, pero Craniummon permaneció impasible.

-Muy bueno! – gritó -. Son excelentes guerreros!! Pero solo eso, excelentes!! God Breath!!!

El ataque dio en seco contra Craniummon, explotando tan fuerte, que incluso Masamune y Minoru fueron expulsados varios metros hacia atrás. Donde estaba Juri no se supo muy bien que ocurrió, pero una gran sombra roja cayó sobre ella justo antes de la explosión, y los chicos no pudieron vislumbrar que fue. Rosemon y Yatagaramon se desvanecieron, debilitados, degenerando en sus formas básicas, Lalamon y Falcomon. Aero V-dramon por su parte, si apenas se sostenía en pie. Lo habían dado todo en esa técnica.

El humo que salía del lugar donde estuvo Craniummon se disipaba lentamente, por lo que la esperaba se transformaba en angustia e incertidumbre. Pero cualquier esperanza de repente se desvaneció al ver una esfera de azulina coloración rodeando al caballero negro.  Dentro de esta, Craniummon parecía estar totalmente intacto, levantando un escudo negro, de bordes rojos y  el emblema de un cráneo amarillo en su centro. Luego, la esfera desapareció por completo. Craniummon aun estaba en el mismo lugar donde los había retado, y a juzgar por las marcas en la nieve, no lo había hecho moverse nada.

-Este es mi escudo, el mas fuerte, Avalon! – se ufanó Craniummon ante los ojos desanimados de tamers y digimon por igual -. Ni un solo milímetro me ha hecho moverme, así que han perdido!! Váyanse ahora o  verán el poder de mi lanza, la más fuerte, Claióhm Solais!!

Y diciendo esto, les apunto con su lanza. Masamune entonces se resigno. Habían perdido. Si bien, no habían contado con que tuviera un escudo, era de esperarse, ya que era un Caballero de poder legendario. El chico se levanto, y con mirada recia, le tendió la mano a Minoru. Los digimon, por su parte, si apenas podían mantenerse en pie, estaban muy cansados. Lalamon, más que todos, había consumido tanta energía, que estaba inconsciente.

-Has ganado… Craniummon… - acepto Masamune, frustrado -. Entréganos a Juri y nos iremos…

-Ya es suficiente, Craniummon!!  - dijo una voz familiar, envuelta aún el humo liberado por el ataque.

-Su Majestad!! – exclamó Craniummon, dándose la vuelta.

Justo detrás de Craniummon, otro digimon con armadura se erguía, mientras el humo se disipaba. Se trataba de una especie de centauro con rojas armaduras, un gran escudo a sus espaldas y una  ballesta es sus manos. Tenía seis pares de patas, y su forma era más equina que humanoide. Junto a él, estaban Norn, DORUmon y Culumon. Al ver a la chica, Craniummon se arrodilló y le hizo reverancia.

-Muchas gracias por traerme hasta acá, Sleipmon –le sonrió la chica.

-No hay problema, su Majestad – dijo el Caballero bestia mientras le hacía reverencia.

Norn se acerco a Juri y le toco la frente con los dedos de la mano derecha.

-Listo, con esto, ella ya estará bien – sonrió la chica.

En efecto, el cuerpo de Juri recuperaba el color y sus heridas se cerraban a velocidad milagrosa. Incluso sus ropas se recomponían, como si nunca hubiesen sido desgarradas por el Caballero Negro. Masamune, Minoru y Aero V-dramon miraron con sorpresa y sospecha a su compañera. Los mismos Caballeros de la Realeza le hicieran reverencia… y su habilidad para curar a Juri.

-Norn… que esta pasando…? – pregunto tímidamente Minoru.

Norn entonces se dirigió hacia ellos. Toco primero a Aero V-dramon y luego a Falcomon, y estos recuperaron sus fuerzas y su salud en cuestión de segundos. Entre tanto, Sleipmon se acerco a unas ruinas que estaban en la pared de un risco y manipulando unos glifos grabados en ellas, activo una puerta secreta, que se abría lentamente.

-Este es un túnel de Hípervinculo  - dijo ella, mientras se acercaba a Minoru y a Masamune y los tocaba -. Con el podremos llegar a donde están los demás… no tenemos tiempo, la fuerza principal de Astamon se dirigue hacía alla.

Al sentir el contacto físico de Norn, los chicos recuperaron rápidamente sus fuerzas. Norn por ultimo, se dirigió a atender a Lalamon.

-Norn… acaso tu eres…? – pregunto Masamune.

Sin embargo, Craniummon lo interrumpió.

-Toma, esta es la humana, es tuya – le dijo, entregándolo a Juri.

Masamune la cargo en sus brazos, mientras Norn levantaba a Lalamon del suelo.

-Vamos, síganme – les exhortó la chica mientras se dirigía al túnel.

Los chicos y los Digimon la siguieron. Ninguno se percato de que DORUmon se quedo atrás, hablando con los Caballeros de la Realeza, dándoles unas ultimas instrucciones antes de partir. En la boca del túnel, sin embargo, Masamune se detuvo.

-Norn, no continuare mas hasta que no me digas quien eres… - le dijo desafiante.

-Y yo lo apoyo – añadió Minoru, confundido.

-Esta bien… les dire – accedió la chica-. Pero con una condición. No le podrán decir nada a los demás, hasta que yo les diga. Si acceden les dire… pero tendrán que cumplir su promesa si me hacen decirlo.

Los chicos se miraron por unos instantes. La curiosidad carcomía a Masamune, y Minoru estaba empezando a contagiarse.

-Esta bien… tienes mi palabra, no le diremos a nadie – dijo finalmente Masamune.

-Esta bien… yo soy…

Masamune, Minoru, Falcomon y Aero V-dramon se quedaron atónitos. En ese momento, Juri y Lalamon recuperaban el conocimiento, pero no escucharon nada de lo que Norn había dicho. DORUmon, llevando a Culumon a cuestas, les alcanzó al fin.

-Y bien, vamos? – les dijo.

Los chicos, aún atrapados por la sorpresa, siguieron a la chica y a su Digimon, adentrándose en la caverna de Hípervinculo.


CONTINUARA_


Ending de la Saga:
Parade
Chaba
Naruto End 12
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Cree en ti! No en el tu que cree en mi, ni el yo que cree en ti... cree en el tu que cree en ti mismo!!

Desconectado Juri di Lammermoor

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Re: Digimon World Fic
« Respuesta #16 en: Marzo 09, 2010, 22:19:18 »
Aquel túnel de electricidad y estática les rodeaba. A su alrededor todo eran datos y destellos en diferentes tonalidades de azul. En el lugar, no había nada sólido en donde mantenerse en pie, pero aquello no era un problema, ya que el grupo flotaba, deslizándose en los aires como si de pájaros se tratasen.
Para quienes jamás habían cruzado por un hipervínculo, aquello de flotar era todo una experiencia. Si bien Lalamon convivía con el asunto, aquellos colores la emocionaban, flotaba divertida junto a falcomon, hacían figuras y pequeños bailes al rededor de los chicos.

Más aquella momentánea libertad, no impedía que la tensión se sintiese en su máximo cenit. Pues, era obvio que, la batalla recién vivida no seria ni un simple calentamiento para lo que les seguiría.
Norn y calumon iban a la cabeza del asunto, bastante apurados, pero aquello no impedía que el extraño humor de la joven se vea afectado. Tras ellos les seguía el resto del grupo, viviendo una sensación totalmente ajena a la que el ave y el capullo experimentaban.

-¡Quiero Ciruelas! ¡Ciruelas!-Se escuchaban los canturreos de la plantita y a su amigo haciéndole eco. Más todo aquello parecía ser totalmente desapercibido por los jóvenes.


 Los dos jóvenes iban hombro a hombro, aun sorprendidos por la noticia recibida. El rubio sostenía en sus brazos a la joven, ya había recuperado la conciencia, aun entendía poco y nada de lo que acababa de vivir.

-¿Estas bien?-Hablo preocupado el joven de castaña cabellera.
-Supongo…¿Estoy bien?-Con una temerosa mirada, sus ojos negros se clavaron en los de Masamune, el cual, asintió con la cabeza-¿Qué paso?

Intentando evadir el tema, el rubio miro a el castaño, evitando totalmente las preguntas y las miadas de la joven. Pero para el tamer de falcomon no todo era tan simple.

-¡¿Estará todo bien verdad?-consulto una vez más la chica, comenzando a sentir algo de molestia por el silencio de sus compañeros.

Una vez más, el joven tamer intento callar, si hablara seria peor, sus dudas y preguntas eran las mismas que las de la joven y seguramente Masamune no tomaría bien esta reacción de el. Ella no era consciente(al menos no del todo) de aquella batalla recién vivía. Le debían a Norn que aun estuvieran respirando si ella no hubiese llegado, quien sabría como todo hubiese acabado.

Y la joven temerosa prosiguió preguntando una y otra vez, más para ella no había respuesta. Inútilmente, el joven que, aun en sus brazos la sostenía intentaba calmarla. Más una pregunta resalto al resto.

-Vamos a morir, ¿verdad?
Mino abriro sus ojos sorprendido como si estos fuesen dos enormes platos. Morir, aquella idea nunca se le había pasado por la cabeza. El tan solo pensarlo le ponía la piel de gallina.

-Yo no me quiero morir-afirmo aterrado el joven- Masamune, nos van a asesinar-agrego asustado, como si las palabras de la joven hallan sido una visión.
-¡No!-exclamo ella en llantos, esforzándose por soltarse de los brazos del joven-¡No quiero morir aun!
-¡Cierren la boca! ¿Me hacen el favor?-iracundo el rubio los miro, sus ojos se clavaron en su asustado compañero, cual comentario había dado a luz por completo al ataque de pánico de la joven-¿Qué clase de hombre eres?
-¡Yo no me quiero morir!-respondió apenado Mino.
-¿Qué es morir?-consulto intrigada la plantita, mas nadie le respondió.

Una vez Juri fue capaz de liberarse de los brazos del joven, este la volvió a tomar molesto por el brazo, más era inútil, estaba demasiado alterada y Minoru iba bien encaminado a lo mismo.

-Por favor, calmense…-hablo casi en una plegaria.
-Todo aquel esfuerzo, en estudiar, en ser el orgullo de mis padres, todo será en vano.

Para el rubio aquel comentario supero su limite, retador se le acerco para susurrarle en el oído amenazante que se callara, aquello no ayudo a la psiquis de el temeroso.
Una vez más lo miro enojado, para que, el tamer tomara a el ave para adelantarse un poco.

-Masamune…-susurro la chica-tanto esfuerzo para nada.
-No digas eso, vamos, apúrate-Mas un silencio volvió a rodearlos, el la miraba, mientras los ojos de ellas se clavaban en un punto perdido llenándose de lagrimas.
-Al final, no podrás enseñarme a escribir.
-Vamos Juri no des todo por perdido…
-Todo este tiempo guardándome tantas cosas-lloro un poco-Para nada más que una amistad sea posible entre nosotros.
-Ahh…no, no Juri-Entre nervioso y temeroso el joven le tomo los brazos-Vamos a darle una paliza a ese digimon será el quien termine bajo tierra, te lo prometo.
-¿Me prometes que nada malo pasara?
-Te lo prometo.

Para la búlgara no hubo otro impulso que lanzarse a los brazos del joven, este, cuidadoso le seco las lagrimas para acercar su rostro y besarla. Eso hicieron durantes unos segundos, pero para ellos logro parecer una eternidad. Intentando consolarle, el joven le beso los labios, las mejillas y el cuello. Picaronamente ella reía, sabia que aquello seria algo breve, ese no era lugar para nada. Más algo inesperado paso.

-¿Por qué le chupas el cuello?-pregunto curiosa lalamon.
Masamune la miro en seco, no solo tenia que aguantar todo lo que pasaba, sino que, a lalamon con sus cosas ya era demasiado.

-Escúchame bien, una palabra de esto y…
-¡Masamune le Chupa el cuello a Juri!-Exclamaba lalamon ya muy lejos de ahí-¿Puedo chupar tu cuello?
-¿El mío?-Pregunto curioso Falcomon, inútilmente Mino intentaba alejarlo de ahí.
-Si, si, será divertido-Y saco su pequeña lengua, para jugar con Falcomon.
-Minoru déjame chupar tu cuello-comento seguro el ave.
-¡No! ¡Que asco! ¡Salgan de aquí!
-¡Al de Masa!-Grito emocionada el capullo
-Lala no deberían…-Inútilmente Aero hablo, pero ya era tarde, la dupla ya estaba tras el rubio, mas calumon que se acercaba curioso.
-Culu también quiere, Culu.
-¡No salgan todos de aquí!-Intento defenderse el joven, pero no logro demasiado, ya los tres estaban sobre el, muy emocionados chapándole el cuello.


Norn soltó una enorme carcajada, era consiente que, quizás esa fuese la ultima que soltase. En el horizonte, una intensa luz blanca brillaba, he de ahí el final del hipervínculo. Aquel decisivo momento se encontraba a tan solo unos pasos de ellos.


Digale SI al Ornitorrinco de pascua, No al conejo...

Desconectado Tianlong

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Re: Digimon World Fic
« Respuesta #17 en: Marzo 30, 2010, 12:52:53 »
OPENING: Golden Time Lover, Sukima Switch (Fullmetal Alchemist: Brotherhood Op 3)
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Dunasmon, habiendo probado las capacidades de sus oponentes, decidió tomar lo ofensiva en aras de su entretenimiento, ya que no contemplaba ni la más mínima posibilidad de que pudiesen ser un peligro para él. Se lanzó primero hacia el más fuerte, el dragón negro y oro quien aún cuando liviano y grácil en los aires encontraba difícil esquivar los golpes del enemigo, que a pesar de su tamaño y el peso de su armadura era capaz de gran agilidad. Mientras su compañero se esforzaba en evitar los golpes del caballero, Crescemon no perdía el tiempo si no que tornando sus manos en un par de pistolas con formas de arco les cargo para disparar. Percatándose de ello Kai llamó de nuevo a su rosario para atrapar al digimon de nivel último y así darle oportunidad a la rosada digimon.

-¡Dark Archery!-

Un par de flechas negras como la noche y cargadas con grandes cantidades de energía emergieron de las armas  dando de lleno en el pecho del caballero, quien sin embargo permanecía ileso.

-Ya veo que quieres jugar…-

Usando su increíble fuerza liberó sus brazos de las diamantinas cuentas que tomó entre las manos al momento en que alzó el vuelo llevándose consigo al chino. Forzado a soltarle el chico tuvo suerte de caer sobre del lomo de su dracónico compañero quien se había lanzado detrás del último.

-¡Ice Archery!-

Ninguna cantidad de heladas flechas parecía tener efecto por sobre el caballero y emplear el rosario de Kai tan solo terminaría con él en el suelo. Pero antes de que el enemigo pudiese acercarse más a su objetivo un grupo de misiles le embistieron por el costado congelando un tercio de su cuerpo de modo que se vio forzado a bajar.

-Así que ahora son tres… mucho mejor.-


(Soundtrack de la escena: Force your way, Final Fantasy VIII Soundtrack)

Metal Garurumon se había unido a la batalla, justo a tiempo. Sin mucho problema el caballero se liberó del hielo momento en que convocó una de sus técnicas especiales, ‘Dragon Breath’, expulsando de su boca una ráfaga de energía en forma de dragón que prácticamente consumió al recién llegado.

-¡Gabumon-san!- iracunda la digimon lunar exclamó -Suficiente… ¡Lunatic Dance!-

De un gran salto se lanzó hacia el caballero cayéndole encima  con la furia de sus puños tornados en hojas curvas, atacándole en una clase de salvaje danza. Hisharyuumon le siguió optando por embestir al caballero luego de que su compañero hubo bajado de su lomo. Pero el enemigo, poderoso y ágil, bloqueó a la digimon con la armadura de sus antebrazos, tomole del torso y luego le arrojó hacia el dragón haciendo a ambos caer y rodar por sobre los altos pastos.

-¿Es lo mejor que pueden hacer?- se burló el último para luego apuntarles con ambas manos -¡Dragon’s Roar!-

Un par de rayos de energía se liberaron de las palmas del caballero cuál flujos de data, ondulando como látigos veloces antes de impactar contras los dos perfectos que terminaron arrojados a donde sus compañeros humanos. Metal Garurumon por su parte, apenas se recomponía del último ataque que con la gran potencia del caballero le había causado grandes daños, visibles en su armadura aun humeante. Cuando Dunasmon se lanzó contra él, el lobo respondió con todos sus misiles, gélidos y de impacto, usando su sistema de visión infrarroja para rastrear a su enemigo. Con sus puños el caballero destruyó varios de los misiles tan solo recibiendo algunos cuantos de los impactos.

“No han servido…” pensó aterrado el digimon cyborg.

“No te rindas aún… te ayudaré.”

Fusionados digimon y tamer, Kira proporcionó su digisoul a su digimon quien cubierto de aquella aura blanca alzó el vuelo y cargó contra el caballero. El gran impacto creó una onda de choque, de alguna forma, y para sorpresa del resto de los presentes, Metal Garurumon había conseguido detener el avance de Dunamson con quien forcejeaba en los aires.

-Rápido Kai Long - kun,  necesitan nuestra ayuda.-

Sumamente ansiosa Sakura se mantenía aferrada del muchacho apretándole los hombros, mientras que éste, agachado frente a los dos digimon, empleaba sus energías para curarlos.

-Listo…-

El Budista dejó escapar un gran suspiro, se sentía ya muy agotado después de haber tenido que gastar tanta energía en las instancias en que atrapó a Dunasmon con su rosario. De inmediato los dos perfectos buscaron regresar a la batalla donde parecía que podrían hacer algo. El caballero tenía al lobo atrapado del torso con sus manos y el otro similarmente con las garras. Indudablemente más fuerte que su oponente, el Caballero de la Realeza debería haber sido ya capaz de vencerle pero había encontrado en el lobo y su tamer resolutos enemigos. Decidida a asegurar su sello, la chica enviaba cuanto poder podía a su digimon quien inspirado por su tamer lo daba todo para sostener la lucha contra el caballero.

-Nada mal, ya me hacía falta  una competencia de fuerzas.-

-¡Esto no es un juego!- gruñó el otro.

Furioso el lobo mordió el caballero con toda la potencia de sus metálicas fauces momento en que Dunasmon decidió acabar con aquello. Tomó entonces a su oponente del cuello liberando así la otra mano para golpearle donde él estómago y arrojarle muy lejos levantando tierra y roca cuando el digimon cayó al suelo. Justo en ese momento una serie de flechas llamaron su atención, no logrando nada más que se tornase hacia el otro lado cuando Shandian le atrapó con su cuerpo.

-Toma esto ¡Juouguruma!-

Las esferas en las garras del dragón resplandecieron con gran poder, en respuesta el caballero colocó sus manos frente a aquellos artefactos con el fin de emplear Dragon’s Roar. Poderosa explosión sacudió el área, luz y polvo impidieron la vista de lo sucedido hasta que de la esfera de energía por los ataques creada, Hisharyuumon resultó violentamente expulsado. Cuando aquello acabó, el caballero quedó a la vista, su armadura ligeramente humeante, pero por lo demás intacto. Con suprema indiferencia se sacudió la armadura con las manos y sin perder más tiempo se abalanzó contra la digimon de Sakura. Ésta no tuvo tiempo de evitarlo  y por tanto de un gran golpe fue enviada a los aires antes de que la misma técnica que venciese al dragón fuese empleada en contra de ella.


(Soundtrack de la escena: What can you see in their eyes, Bleach Soundtrack)

Derrotados… vencidos yacían por el poderoso Caballero de la Realeza, incapaces de superar la suprema fuerza y potencia de sus ataques. Separados a lo largo del vasto campo de batalla, el trío de digimon apenas encontraba como ponerse de pié. Crescemon, clamando a su tamer, sin más de-evolucionó a Lunamon, forma en la cual continuaba arrastrándose en el pasto en búsqueda de la chica. Más allá Gabumon y Kira se encontraban prácticamente inconscientes el uno al lado del otro después de que su fusión fuese terminada a la fuerza. Tan so lo Shandian había conseguido mantener su forma evolucionada a pesar de las heridas que cubrían su cuerpo y las  grandes quemaduras que hacían humear sus escamas.

-Fin del juego.-

Dunamson se encaminó lentamente hacia Kai Long y Sakura con intenciones nada amigables, por decir lo menos. El chico se coloco frente a la japonesa con rosario en mano; le quedaba poca energía pero mientras pudiese luchar no permitiría que el enemigo dañase a Sakura.

-No lo creo…-

Increíblemente el Hisharyuumon se las apañó para alzar el vuelo de nuevo, dejando estupefacto a caballero quien esperó a que el dragón se interpusiese entre él y los dos chicos. Rió de él, se mofó de su terquedad ‘¿acaso no había sido testigo ya de los legendarios poderes de un Caballero de la Realeza?’ pensó él ‘quizá querrá suicidarse’.

-Es inútil, la diferencia de poderes es  astronómica… no tienes oportunidad contra mí.-

-Si he de morir luchando que así sea, pero no te será tan fácil…- replicó el otro desafiándole con voz y mirada.

-Honor.- replicó el caballero cambiando su tono burlón por uno más serio -Te respeto por ello… si quieres una muerte de guerrero, en ese caso te la daré con todo gusto.-

Como en alguna clase de ritual, el caballero juntó su puño izquierdo con la palma de la diestra y asintió con la cabeza, último acto que el dragón imitó. Sin embargo, aquella que parecía sería la última batalla del perfecto fue detenida por un tremendo rugido, acompañado de una onda expansiva que hizo sentir temible poder por sobre todo el continente y más allá.

-¿Qué fue eso?-

Abrumada Sakura se aferró de la siniestra de Kai Long, que igualmente confuso tan solo apretó la mano de la chica. Shandian y Dunasmon tornaron su mirada hacia el otro lado, allá donde Lord Knightmon luchaba contra los otros. Tan solo era visible una titánica silueta con grandes alas, la distancia escondía el resto.

-¿Acaso será… la profecía?-

Shandian lo había sentido, era un dramon, algo en su digicore se lo decía. Y con tan abrumador poder solo podría ser el rey de los dragones de las leyendas del valle, nada más podía explicar la aparición de tal poder en el mundo, si eso debía ser… ¿pero cómo?, ¿y acaso había acudido a su ayuda?

-Así que has regresado.-

En cambio el Caballero de la Realeza estaba más que seguro: aquella silueta, su presencia,  el rugido, no podía ser otro que quien pensaba. Miraba a lo lejos como quien se encuentra a la distancia a un conocido que no se ha visto en muchos años. Pero aún así tenía sus dudas, ¿porqué ese día?, ¿para qué?, ¿acaso sería parte del plan de su Señor? Sin mediar palabra alguna con sus oponentes alzó el vuelo para así observar de cerca lo que apenas podía creer. Aprovechando la partida del caballero, Kai Long, Sakura y Shandian se dedicaron a reunir al resto de su grupo, hallando primero a Lunamon y luego a Gabumon y Kira aún en el piso. No pudieron hacer más que esperar a que la chica reaccionase  y ellos recuperar sus energías.

A lo lejos Dunasmon presencia la batalla entre su compañero y… uno más que ha despertado del sempiterno sueño de los trece. Estaba a punto de intervenir, Examon, aparentemente habiendo reaccionado al fin, alzó su temible arma contra Lord Knightmon, pero pronto todo llegó a su fin… con la gracia de siempre el indiferente caballero voló entorno a las ráfagas despedidas por ‘Ambrosia’ traspasando la defensa del dragón hasta llegar a su rostro. Un golpe bastó en su frente para generar tremenda explosión, no muy diferente a la anterior; un segundo rugido, otra onda de choque, pero todo se vería pronto invertido. Tan súbitamente como había surgido, el gran poder desapareció y tras la explosión también aquella criatura cuya identidad solo los dos caballeros conocían…

-No es el momento idóneo entonces…- se dijo así mismo Dunasmon -…regresa al sueño sempiterno, Examon.-


(Soundtrack de la escena: Premonition, Final Fantasy VIII Soundtrack)

Dracomon, herido, agotado, confuso, yace como los otros entre los altos pastos amarillos. A su lado la espada, la llave que rechazó al caballero de rosada armadura pero que había tornado brevemente al alegre dragón en viviente leyenda. Renuiéronse de nuevo los dos caballeros, desde los cielos observaron con orgullo el resultado de sus batallas… todos aquellos ‘invasores’ habían sido derrotados, incapaces serían de acercarse al Sello.

-Esto es una obra de arte…- comentó Lord Knightmon -…aunque por un momento pensé que no llegaría a verla.-

-¿Crees que haya sido parte de los planes de…?-

“Discutiremos MIS planes después…”

Ambos intercambiaron miradas, lo habían escuchado dentro de sus cabezas, pero no solo eso, sino que también habían sentido una presencia que fácilmente habría ahogado aquella de Examon. No muy lejos de su posición una pequeña colina surgió de entre los altos pastos, en ésta se abrió una puerta que así reveló sucinto resplandor. Era un hipervínculo de donde provenía tan titánica presencia. Norn, DORUmon, Culumon, Masamune, Aero V-dramon, Minoru, Falcomon, Juri y Lalamon emergieron en grupo de aquél portal. De inmediato ambos caballeros acudieron a donde Norn mostrando sus respetos con una rodilla al piso y la mirada hacia el mismo, exclamando ‘a sus órdenes, Majestad’ al unísono.

-Señor, hemos detenido a estos in…-

-Está bien, Dunasmon, pero ahora debemos encargarnos de los últimos preparativos… él -dijo volteando a ver a DORUmon- les explicará. Los demás esperen aquí.-

Como por acto de magia Norn desapareció apenas se hubo alejado unos metros, mientras que DORUmon y Culumon, a cuestas del purpúreo digimon, se reunieron en otro punto. Uno a uno la chica otorgó el toque de su diestra en sus frentes comenzando por Dracomon y luego su tamer y aquellos con él, después Kira y su digimon y el resto del grupo. Confusos le hicieron infinidad de preguntas pero ella tan solo respondió pidiéndoles que se reunieran donde el resto del grupo.

-Aquí están todos de nuevo, excelente… no tenemos mucho tiempo.-

-Pero no lo entiendo… ¿cómo es que han llegado aquí?,  ¿y aquella criatura?, y…-

-Todo en su debido momento R2.- interrumpió la chica el dragón recientemente revitalizado -Cuando esto termine responderé todas sus dudas, pero ahora no es el momento.-

Como nunca antes la chica se veía sumamente seria, aunque tranquila ya no exudaba aquella alegría despreocupada de antes, es como si en aquél corto tiempo en que los grupos se separaron se hubiese transformado en alguien más. Había algo muy extraño en ella, todos lo pensaban pero pocos sabían la realidad. Desde aquél día en que tuvo aquél ‘curioso encuentro’, Kai no dejaba de pensar que había algo detrás de la máscara juvenil, ahora todo se volvía más confuso.

-El ejército de Astamon viene hacia aquí, no tardarán en presentársenos…-

-¡Tienen un ejército!- Camus se tornó pálido al decir aquello -Pe… pero que vamos a… a…-

-Tendrán ayuda, eso no lo duden.-
 
La chica miró de re-ojo hacia la colina del hipervínculo, algunos metros de su actual posición, de donde dos figuras más acababan de emerger: Sleipmon y Craniumon. Los cuatro caballeros se encontraban en torno a DORUmon, con un extrañamente paciente Culumon sentado en su lomo.

-El Guardián de esta Isla enviará apoyo también… pero es esencial que estén preparados, de ustedes depende mucho de lo que está por suceder.-

La chica buscaba no sonar demasiado desalentadora, pero sabía bien que el futuro cercano no traería más que tragedia y sangre para los chicos. Debía hacerles sentirse seguros, al menos así se minimizaría el efecto de las pérdidas por venir.

-Están todos en condiciones para pelear, deben alistar a sus digimon y seguir mis instrucciones al pié de la letra… mis Caballeros y su regimiento se encargarán del Sello, su prioridad debe ser acabar con los generales del enemigo, por cada uno que sobreviva las batallas por venir se harán más difíciles. Pero estén conscientes de sus límites, pues si no tienen cuidado con el uso de sus poderes podrían arrepentirse.-

En ese momento enfocó la mirada en tres de ellos: Shura, Kai Long y particularmente Masamune. Aquella última mirada fue relativamente larga en duración, esperaba que el chico entendiera a que se refería.

-Una cosa más… Astamon tiene un ‘arma nueva’, un aliado muy poderoso, le reconocerán cuando le vean. Por ningún motivo intenten oponérsele, aún no están listos; mis caballeros se encargarán de detenerlo. Ésta será la batalla más peligrosa que quizá hayan tenido, cualquier error podría costarles caro: recuerden, al valor le gusta la compañía de la prudencia.-

Formados estaban ya los Knightmon en perfectos cuadros en torno a la colina del Sello cuyo resplandor progresivamente se apagaba. A lo lejos se escuchaba estruendosa marcha que crecía conforme más soldados surgían de la tierra: los Guerreros Negros, nacidos de las profundidades de la Isla de los Dioses por voluntad del Guardián del Norte, dirigidos por su leal servidor, el Deva Vajramon.

Sin embargo,  no hubo tiempo para preguntas, ni para que las tropas que marchaban hacia la meseta tomasen sus posiciones, pues pronto llegó la temida señal de la llegada del enemigo… el cielo se ennegreció como si las nubes se hubiesen bañado con la esencia de la noche, o más bien con aquella de las profundidades del abismo; se oscureció todo como en aquellas otras ocasiones en que se habían encontrado cara a cara con el mal, que a la vez resultaba más avasallador que nunca.-


(Soundtrack de la escena: Taiketsu, Digimon Adventure 01 Soundtrack)

En las profundidades de la fortaleza de Astamon, su gran armada se encuentra reunida alrededor de un feroz vórtice de oscuras aguas. En torno a éste se hallan el propio Conde Demonio  y sus hechiceros, detrás los generales y la tropa. El demonio ha creado aquél portal con sus arcanos poderes para así permitir a su ejército surgir de inmediato en el campo de batalla. Marcado ya por la presencia del cuerpo de avanzada, tan solo basta cruzar el portal para que los Nueve dirijan a toda la horda allá a donde pueden sentir la presencia del Sello.

-Y ahora, hijos de las tinieblas, mis eternos servidores, han llegado el día y la hora… la batalla les espera, sacien su sed de sangre y destrucción, que todo aquél que se oponga sea exterminado, demuestren a los guardianes de este mundo el verdadero poder de las tinieblas… ¡ZORAX UM HEMEL!-

Rojo resplandor escapó de los ojos del Conde Demonio quien activó el portal alzando los brazos, pronto los vítores de sus tropas se acabaron cuando éstos fueron absorbidos por la violencia de las aguas tornándolos a todos en data que el vórtice se tragó. Pero Astamon no ha quedado solo en su fortaleza, todo está perfectamente planeado ya: sus portales clonadores siguen trabajando, el equipo encabezado por Mummymon no se ha detenido en su afán. Habiendo enviado al grueso de su armada a la batalla Astamon se aparece donde la sala de control al lado de un orgulloso y excitado Mummymon.

-Todo va como usted ha indicado mi señor… ¿podría preguntarle sobre…?-

-El prisionero…- replicó el demonio sin ver al otro si no a una de las pantallas -Resultó ser un espía como sospechaba Piemon; cuando termine el interrogatorio es todo tuyo, experimenta con él lo que desees.-




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« Última modificación: Marzo 30, 2010, 13:07:41 por Tianlong »

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« Respuesta #18 en: Abril 03, 2010, 16:05:52 »
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(Soundtrack de la escena: Nante Tsuyoi Teki Nan Da!!, Digimon Adventure 02 Soundtrack)

Los cielos se han tornado negros, nubes tan oscuras como las profundidades del mar de las tinieblas lo han invadido todo, donde antes había niebla ahora reinan las sombras. El mal ha vencido al Sol por el dominio de aquella zona, la noche más oscura se cierne por sobre los defensores del Sello cuyo disminuido resplandor es, haciendo honor a su nombre, el único faro de esperanza en pie.

El oro y naranja de los campos se ha opacado también, pareciese como si casi todo el color del mundo se lo hubiesen tragado las tinieblas. Temerosos algunos, expectantes otros, los defensores levantan la vista hacia las nubes, a la vez que con un brazo se protegen del polvo y tierra que se han alzado ante la súbita llegada de salvajes vientos.

El negro tapiz se ve rasgado por millares y millares de vórtices que se han abierto en aquella turbulenta espesura, producto del gran portal creado por el Conde Demonio. De éstos caen cuantiosas gotas de un líquido espeso que los chicos reconocen ya… las aguas del Mar de las Tinieblas, señales de la presencia de los brujos de Astamon. Éstos, sin embargo, no aparecen, no aún.

-Y así comienza el inicio del fin…- dijo Norn, tan solo para los oídos de DORUmon, antes de alzar la voz -chicos, espero que estén listos.-
 
Toda el área se encuentra azotada por una temible tormenta. De entre las nubes azabache se escuchan poderosos truenos, que de vez en vez desembocan en oscuros relámpagos que salvajes se dejan caer al piso. Pero aquella lluvia torrencial no es lo que parece a simple vista… cada una de las miles de gotas toma la forma de un digimon apenas tocar el suelo, el agua o tan solo a la mitad de los aires.

Los pastos son plagados de innumerables bestias, los ríos provenientes de las montañas al norte se han tornado negros, contaminados están por el mal y repletos de  acuáticos clones. El cielo, forzado a mostrarse nocturno, se ha oscurecido aún más ante la presencia de millares de alas de ángeles caídos. Rodeados se encuentran los defensores, por donde se vea hay enemigos, cada espacio de la meseta ocupado por formaciones de la horda de Astamon. El ejército de miles por el que tantos inocentes habían sido masacrados se ha presentado a la batalla.

-No puede ser…- Juri cayó de rodillas entre el miedo y la desesperación, con su digimon en brazos -¿cómo vamos a vencerlos?-

-Estamos fritos, no debimos haber venido a este lugar…- ésta vez nadie regañó a Camus.

-No podemos rendirnos tan fácil… ya escucharon lo que nos dijo Norn.- Falcomon, aunque temeroso, albergaba esperanza en la presencia de la misteriosa chica.

-¡Pero qué podemos hacer, son demasiados!- respondió Kagura en su histeria.

-Luchar.- resoluto replicó Masamune -Hasta las últimas consecuencias, hasta el último de ellos.-

-Será mejor que todos evolucionen.- comentó Shandian mirando a los digimon aún en su etapa Rookie -Será una larga batalla…-

-Tienes razón… no hay tiempo que perder.- replicó Minoru.

Falcomon, Lunamon, Lalamon, Tentomon y Renamon evolucionaron todos a sus formas perfectas. Kira y Gabumon se fusionaron de nuevo y finalmente llegó el turno de Dracomon. Sin embargo, por causa de algún extraño poder, cuando Shura invocó su digisoul el dragón evolucionó sin necesidad de la fusión, tan solo el brillo de la espada del chico anunció aquél cambio… la llave había otorgado algo más a su portador.

-Quizá no debí haberle sellado.- Lord Knightmon, el Caballero Indiferente, mira hacia lo lejos donde los enemigos ser reúnen formando un círculo en torno a sus tropas.

-Era necesario, si aún no puede controlar su poder podría causar más problemas.- le respondió Dunasmon.

-En todo caso el Señor del Vacío ha regresado… no necesitamos ayuda de los humanos.-

-Ojou-sama, ya es la hora.- allá donde los chicos el purpúreo digimon se encuentra examinando la situación con la mirada.

-Ya saben lo que deben de hacer…- se dirigió Mikihira a los otros -vamos DORUmon.- sin mediar más palabras la chica y el digimon purpúreo se alejaron allá donde el mal se concentraba, justo cuando el área donde se hallaban los chicos comenzaba a plagarse de las fuerzas del mal.


(Soundtrack de la escena: Terror, GRV Mix (Original: Difficult, One Piece OST; Trinity, James Dooley))

Batallones enteros de Dark Tyranomon, Deltamon y Skull Greymon marchan por sobre los campos haciendo temblar  las rocas, sobre sus cabezas vuelan millares sin fin de Gigadramon, la ‘artillería pesada’, y de sanguinarios Devidramon. De una de las gotas que ha caído surge su general, cuya silueta se forma rápidamente por sobre de una gran roca: poderoso y alto guerrero de armadura negro y plata, sus cabellos de pálido amarillo y sus ojos rojos como la sangre que tanto ansía: Black War Greymon, el guerrero más fuerte de  Astamon, general de la legión de las bestias malignas.

En cambio el cielo ha sido ocupado por la división más grande de toda la armada, los ángeles caídos, preparados para asolar el valle. Además de una infinidad de Devimon, la espina dorsal del ejército, la legión demoníaca cuenta con temibles cantidades de perfeccionados Neo Devimon y Lady Devimon, oficiales y élite entre sus hermanos. Precisamente son dos hermanos los que dirigen a los más viles de los hijos de las tinieblas: Neo Devimon, el cruel guardaespaldas de Astamon, conocido como ‘el Carnicero’; y su hermana Lady Devimon, ‘la Sombra’, agente encubierto por excelencia de su señor.

Entre la astronómica cantidad de soldados del Conde Demonio, los vórtices han liberado grupos concentrados de algunos de los más poderosos digimon del ejército maligno. Demonios y no-muertos a la vez, escuadrones de Skull Satamon dominan los aires junto con grupos de misteriosos Phatomon. Pero más temibles son los Venom Vamdemon que en grandes formaciones la lluvia negra ha traído. Bestias demoníacas de inconmensurable poder, desprovistos de toda razón, sin deseo alguno más que saciar su hambre de poder con todo enemigo que se encuentre a su paso y sin más lealtad que a su señor. Su general, aparecido no muy lejos de las nubes, desciende elegantemente con los brazos cruzados sobre el pecho: Piemon,  aprendiz del líder de los Nueve, fantasma y hechicero, el sádico heraldo del Conde Demonio; quien ha tomado el lugar del traidor Murmuxmon a la cabeza de la división de élite de la horda.

Más allá los ríos que marcan el área central del valle, contaminados están cuál dos vertientes del Mar de las Tinieblas. Entre tal infección se regocijan incontables Geseomon, Octomon y Ebidramon formando una clase de orgánica muralla con la cuál tomar control de la zona en que se encuentra el Sello. A la cabeza de las acuáticas formaciones, miles de Marin Devimon han surgido, listos para atacar en agua y tierra. Entre ellos se encuentran millares de titanes similares a extintas criaturas de la Tierra, los Plesiomon quienes incluso se hallan entre los pastos, rodeando sus cuerpos de nubes para así poder flotar fuera del agua. Ellos son las tropas personales de los Nueve, Sacerdotes de la Agonía, Señores de las Oscuras Profundidades: los espectros malditos salen volando de los vórtices, montados sobre Devidramon se dirigen hacia el campo de batalla, sumando su inagotable odio por todo lo viviente a la maldad reinante. Algunos de los chicos aún recuerdan aquella fatídica batalla contra uno de ellos y el temor que imprimió en sus corazones en momentos en los cuáles pensaron perecerían ante su poder. Y ahora su temor no hace más que crecer pues jamás habían presenciado tan terrible visión, los Nueve juntos a la cabeza de tan colosal ejército.

Pero tiempo no tienen para expresar sus miedos y confusión ni para planear la defensa, pues apenas aparecen los Nueve, ellos dan la orden de ataque. Sus voces en unísono viajan con los feroces vientos, espectrales gritos en la lengua de los demonios, despertando con ellos a la temible armada que esclavizada en cuerpo y espíritu dispone a ejecutar los planes de su señor a la perfección…


(Soundtrack de la escena: Vendetta, GRV Mix (Original: Vengance, Immediate Music))

-¡Cuidado arriba!- gritó Yatagaramon para alertar al grupo.

Tres docenas de Gigadramon, una tras otra en formación “v”, arrasaron el área bombardeándoles con misiles buscando destruir a los Elegidos. Sin tiempo más que de cubrirse, por suerte Kai Long consiguió generar una cúpula con su digisoul con la cuál protegerles de los misiles que hubiesen dado en el blanco. Apenas se vieron librados del humo, para su terror se encontraron en el camino de una estampida de cientos de Skull Mammon que en su camino destrozaba árboles y rocas como si fuesen de papel.

-¡Todos sepárense!- exclamó Masamune con todas sus fuerzas.

Cada digimon tomo a su tamer en brazos para escapar tan rápido como alas y piernas les permitiesen. Con un impulso de sus grandes alas, Aero V-dramon se lazó hacia el  sur seguido por Metal Garurumon a toda la potencia de sus propulsores. Para ayudar a Crescemon, Hisharyuumon tomó a la digimon de los hombros mientras que Yatagaramon se hizo cargo de Sakura; ambos siguiendo a los otros dos de cerca. Altur Kabuterimon por su parte tomó a Taomon consigo y con los dos tamer en la espalda siguió a Slayerdramon y a Lilimon hacia el norte.

Aquellos cuatro pares de tamer y digimon no pudieron parar, a cada palmo que avanzaban una nueva estampida surgía de la que tenían que escapar y misiles llovíanles del cielo. Junto con los Skull Mammon, batallones enteros de Dark Tyranomon y Delatamon lanzabanse furiosos hacia el oeste en cantidades tales que tan solo Slayerdramon pudiese haber resistido sin perecer aplastado. Pero su Fragarach mantenía ocupada pues en alianza con el resto de sus compañeros digitales se esforzaba por destrozar a distancia los misiles provenientes del bombardeo de los Gigadramon, cometidos como estaban a volarlos en pedazos

-¡Shouyuzanha!-

No fue sino hasta que se hubieron internado en las colinas, que encontraron espacio para reflexión en aquél caos, allí donde Slayerdramon hubo exterminado a una partida de Deltamon con la presión de su espada. Los digimon rápidamente se formaron en torno a sus compañeros formando un círculo defensivo ante las oleadas de Devimon que se dejaban venir desde las alturas y  los constantes ataques de dinosaurios del nivel adulto.

-Juri… que vamos a hacer.- cuestionó Lilimon antes de tener que apuntar a un trío de Deltamon -¡Cañon de Flor!-

-No lo se…-  replicó la tamer, quien nerviosa temblaba.

-Antes que nada necesitamos evolucionar a nuestros digimon.- indicó Kagura tomando su Digivice -Camus, ya hemos guardado las evoluciones por suficiente tiempo…-

-Como digas Kagura.- el apunto el Digivice a su digimon -Veamos cómo nos funcionan las mejoras de aquella fábrica en el Imperio…-

¡Altur Kabuterimon Kyuukyoku-shinka Gran Kuwagamon!

¡Taomon Kyuukyoku-shinka Sakuyamon!

Desde el par de Digivice un flujo constante de data envolvió a los dos perfectos hasta crear esferas en torno a ellos. De éstas ellos emergieron con sus formas más poderosas, otorgadas a ellos por los data-ingenieros de las fábricas del Imperio del Metal. Por un lado, Gran Kuwagamon, un gigantesco escarabajo de cuatro grandes alas, cubierto de pies a cabeza por armadura tan negra como los cielos y armado con filosas garras y poderosas pinzas. Conocido como el ‘Demonio del Bosque Profundo’, es uno de los depredadores más temidos del Mundo Digital.



Por el otro se encuentra la sacerdotisa Sakuyamon: protegida por su armadura oro y negro, y armada con un báculo sagrado, emplea espíritus elementales en forma de zorros y  sus poderes místicos para exterminar a sus enemigos.



-¡Chicos cuidado!- la digimon flor alertó a los recién evolucionados.

Alrededor de una decena de Skull Greymon emergió de entre las colinas circundantes en compañía de una algunos pocos dinosaurios y ángeles caídos del nivel adulto. Al lanzarse a la carga enviaronles sus misiles, pero estos fueron destruidos por el Viento Amatista de Sakuyamon, destrozados todos por filosas esquirlas llevadas por feroces vientos. A continuación Gran Kuwagamon y Slayerdramon se lanzaron a la carga, seguidos de cerca por cuatro lobos elementales convocados al servicio de la sacerdotisa.

Fuego, Aire, Agua y Trueno explotaron en conjunto, destruyendo a algunos enemigos y  forzándoles a abrir sus formaciones, ayudando así al gran escarabajo que entre sus garras y  pinzas llevo consigo a varios de sus oponentes hasta destrozarlos. Con su flameante espada, el caballero dragón terminó el trabajo cortando al resto en trozos. Aquellos pocos que sobrevivieron, ángeles caídos en su mayoría, la sacerdotisa eliminó con la gracia de sus movimientos al emplear su báculo.

-Nada mal.- dijo Shura al ver a los recién evolucionados en batalla.

-Y aún no has visto nada.- se ufano Kagura -Aún tenemos un par de trucos bajo la manga… esperamos hasta una situación así para darlo todo.-

-Bien.- Tsubasa se sintió algo desconcertado, la tamer de Sakuyamon parecía extrañamente emocionada en aquellas circunstancias -Lo mejor será dividirnos, así cubriremos más espacio.-

-Pero Shura.- tímida intervino la búlgara -¿No sería mas seguro estar juntos? ¡Ah!- cercana explosión forzó a los cuatro a saltar a un lado -¿lo ves?-

-Norn nos dio instrucciones.- replicó Camus.

-Esa tipa…-

-No tenemos otra opción.- indicó Shura -Ustedes dos quédense aquí. Juri y yo iremos al otro lado, quizá necesiten ayuda.-

-Juri-chan.- le llamó Lilimon, con la mirada en frente, a donde un trío de feroces Gigadramon -Necesito evolucionar de nuevo…-

-No sé como sucedió la otra vez.-

-Confía en ti.- Shura le puso una mano en el hombro -Sé fuerte.-

-Lo… intentaré.- aunque insegura, cerró los ojos, generando su digisoul, cuyo suave y rojizo color envolvió a la digimon.

¡Lilimon Kyuukyoku-shinka Rosemon!-

Sin mucho problema la rosa digital destajó los misiles enemigos con su látigo de espinas antes de hacer lo mismo con el trío. Luego de ello se acercó a su tamer tomándola de la mano, y mirándole, extrañamente, más seria de lo que se esperaba de la digimon.

-Yo también tengo miedo querida…- no solo su voz sonaba más madura, había algo diferente la digimon misma -…pero no hay tiempo para eso, mi mundo nos necesita.-

-Te ayudaré como pueda.- la chica sonrió brevemente a su digimon -Entonces vamos chicos.-

Juri, Shura y sus respectivos digimon emprendieron el camino hacia el oeste dejando al otro par en las colinas. A lo lejos se veía un objetivo posible, un guerrero que parecía comandar a sus tropas. Era precisamente uno de los generales, Black War Greymon, quien desde los cielos coordinaba el esfuerzo de la masa bestial que salvaje se abalanzaba hacia el oeste.

-¡Vamos bastardos, quiero ver la data correr!-

La estrategia general de la horda es relativamente simple, pero efectiva, constando de cuatro puntos clave: mantener ocupados a los defensores más poderosos -los Caballeros de la Realeza-, detener o exterminar a los Elegidos, quebrantar las filas de los Knightmon e impedir la llegada de los guardianes de la isla; cumplidas tales condiciones la destrucción del Sello estaría asegurada. Para efecto del último punto, una gran cantidad de tropas se encuentra al este de la meseta esperando la llegada de los Guerreros Negros, mientras un equipo de avanzada entorpece su marcha en el Bosque Script.

En cuanto a los caballeros perfeccionados, parecería que sus cerradas formaciones cuál bloques de acero resultarían imposibles de romper salvo a costa de un gran sacrificio de números. Sin embargo, reconociendo que su fuerza está en el orden de su formación, los soldados de Astamon han encontrado forma de infundir el caos. Avanzando desde todas direcciones, millares de Plesiomon envuelven las formaciones defensivas como si de una masa de nubes se tratase. Usando ‘Shaking Pulse’ al unísono, las bestias marinas atacan a los caballeros con ondas supersónicas en tal cantidad y potencia que ni la disciplina y escudos de los defensores son suficientes para detenerlas. Tan grandes son los números y tan incesantes los ataques de los Plesiomon, que incluso los Caballeros de la Realeza se ven obligados a bajar de los aires para en el suelo oponer resistencia a la oleada sónica desatada sobre ellos.

-Como se atreven… ¡han arruinado mi obra de arte!-

Furioso, Lord Knightmon ha dejado de ser tan indiferente como de costumbre, encontrando el desastre en que se hallan sus tropas… cubiertos de tierra y pequeñas rocas, yacen cientos y cientos caballeros empujados metros atrás los unos sobre los otros. Sin tiempo para organizarse los Knightmon son presa de la siguiente ronda de ataques cuando los Gigadramon y Skull Greymon cubren los cielos de misiles. Tras ellos se encuentran miles de Venom Vamdemon, avanzando al mismo paso cuál titánicas torres de asedio. Sus ojos desbordantes de energía, como cañones emplean dirigiendo sus ataques, la Fusión de Veneno, por sobre sus aliados hacia las filas de sus oponentes y en particular a los Santos.

Asediados de tal manera, Dunasmon y Lord Knightmon unen sus fuerzas para proteger a los caballeros perfeccionados. Con su característica velocidad, aquél de armadura rosada surca los aires en busca de los misiles, destrozando tantos como puede con ágiles patadas y golpes de su escudo. Para asistirle, Dunasmon usa su aliento de dragón para incinerar cuanto misil se le acerca y sus alas como escudo para bloquear los ataques de las bestias-vampiro. En el este su camarada de oscura armadura, Craniummon, se ve obligado a realizar la misma labor en soledad, combatiendo la infinidad de ataques con un sónico torbellino generado por Claiomh Solais, su arma legendaria.

-¡Maldicion… vengan a enfrentarme uno a uno!-

El caballero exasperado maldice a sus enemigos, exasperado por tener que luchar entre aquellas condiciones, bajo el humo de las oleadas de misiles y el impacto constante del Venom Fusion de las bestias-vampiro. Qué más desearía el noble guerrero que enfrentarse a ellos uno a uno, pero dejarles pasar no es una opción. Al otro lado Sleipmon aparentemente ha optado por tomar la ofensiva lanzándose a la carga contra el avance enemigo. Con ballesta en mano apunta hacia los Venom Vamdemon, asesinándoles uno a uno con sus flechas iridiscentes. De pronto se detiene y cambiando escudo por ballesta invoca los poderes de Niflheimr para congelar las filas cercanas con la esperanza de detenerles. En cambio, indiferentes ante el destino de sus compañeros de armas, las filas posteriores continúan en su lento avance aplastando a aquellos congelados para reemplazarles en el frente.
 
Eventualmente el enemigo se detiene, pero no así sus ataques, pues tan solo buscaban el rango perfecto para maximizar el poder de fuego de la armada. Los cielos oscurecidos ya se han plagado de humo, por doquier grandes explosiones sacuden la tierra levantando polvo y llamas. Los Knightmon, habiendo perdido su formación inicialmente, se esfuerzan por re-agruparse y así presentar sus escudos ante tan brutal ataque, perdiendo en el proceso a cientos y cientos de los suyos con cada oleada de misiles. En tales condiciones el siguiente ataque podría resultar fatal para sus filas…


(Soundtrack de la escena: Premonition, the Black Mages, Final Fantasy VIII Soundtrack)

En el sur, cinco pares de Elegidos y digimon se han internado en las formaciones rocosas que marcan el fin de la meseta. Atrapados en estrechos espacios rocosos, tan solo pueden avanzar luchando constantemente contra la infinidad de bestias que bloquean su paso. Muchas otras saltan desde las cercanías para caerles con feroces ataques, varios más desde los cielos buscan destrozarles con garras oscuras y metálicas. Los dos dragones al frente avanzan, empleando sus mejores técnicas una y otra vez para limpiar el camino. Con la ayuda del lobo metálico, aquellos que arteros se arrojan desde las colinas resultan congelados, mientras que el ave mística y la digimon lunar buscan prevenir los asaltos desde los cielos.

-¡Aquí!-

Crescemon encontró para el grupo un ‘claro’ entre las rocas donde tomar un tiempo para la estrategia discernir de entre aquél caos. Con los digimon en perpetua guardia, los chicos se acercaron al borde de las rocas para tener una visión de la ominosa situación, aprovechando las alturas en las que se ubican: horrorizados encuentran los campos repletos de enemigos, que ni siquiera la imperante oscuridad puede ocultar por completo. Allá a donde debiese estar el Sello a penas y se distingue su luz opacada por la maldad y por el humo levantado por los constantes misiles. Los que antes fuesen sus enemigos, y por poco verdugos, ahora se han ganado sus simpatías: los cuatro caballeros apenas visibles se enfrentan contra la infinidad de enemigos, solos en su noble lucha por proteger al Sello y a sus tropas, heroicamente resistiendo oleada tras oleada de ataques.

-Necesitamos un plan, esto no puede seguir así…- indicó Kai Long sin quitar la vista del campo de batalla.

-Tienes razón, por más que me gustaría seguir pateando traseros así nunca vamos a acabar.- fueron ciertamente varios los que encontraron extraña la reacción del temperamental Oishi… -Debemos buscar a los generales enemigos,  como dijo Norn, eso cambiará las cosas.- …tan solo Minoru, su digimon y aquél del rubio entendieron el por qué de su reacción.

-Recuerdo haber visto a varios digimon dirigiendo a los demás.- comentó Sakura -Pero había uno en particular que parecía más importante.-

-Era alguna clase de guerrero dragón.- comentó Shandian -Pasamos no muy lejos de él al escapar de la estampida….- “y me parece extrañamente familiar” podría haber agregado, aunque eso se reservó.

-Deberíamos ir a por mi Sello.- interrumpió Metal Garurumon, aunque claramente era Kira detrás de su áspera voz -Ahora que aún hay tiempo… digo, no sé cuanto puedan resistir los tales caballeros.-

-Esos tipos son muy poderosos, lo hemos comprobado.- replicó Minoru -Y si Norn confía en ellos nosotros deberíamos también.-

-¿Qué tanto se traen con aquella tipa?- les cuestionó Sakura extrañada.

-Ha demostrado saber mucho.- le cortó Yatagaramon -Pero no tenemos tiempo, necesitamos un plan y ya…-

-Oigan...- les llamó Aero V-dramon cuya voz le delataba nervioso, algo extraño en él -Quizá quieran ver esto, no se ve nada bien…-

Protegidos por millares de ángeles caídos, volando en torno a ellos como si les adorasen con alguna extraña danza, los Nueve se encuentran ocupados con un oscuro ritual. Habiendo dado las órdenes de batalla, montados en sus Devidramon permanecen formados alrededor de un círculo de rojas runas bajo el último vórtice  aún sin cerrarse. Todo el ejército invasor ha descendido ya, tan solo falta la pieza clave del gran plan del Conde Demonio, el terror que una vez desatado habrá poco que le pueda detener.

-¿Son esos malditos que les atacaron la otra vez?-

-Así es Oishi.- respondió el Hisharyuumon.

-Pues no se traen nada bueno entre manos… debemos detenerlos.- sugirió el digimon del aludido.

-¿No pensaran ir a atacarlos o si?- cuestionó la alarmada Crescemon. -La otra vez que luchamos contra uno de ellos casi morimos. Somos más fuertes ahora pero todos juntos y con tanto demonio…-

-Escuchamos historias de ellos en nuestro viaje.- agregó Minoru -Quizá no sea buena idea.-

-Pero no tenemos otra opción.- sentenció Zheng -Seguro intentan liberar el arma que mencionó Norn; al menos debemos detener el ritual por el mayor tiempo posible.-

-Detener el ritual...- se burló una macabra voz -…jamás llegarán vivos a donde los Señores del Abismo.-

Detrás de una de las rocas emergió un ángel caído del nivel perfeccionado, demonio y muerto viviente a la vez, su cuerpo constituido enteramente por huesos y armadura, con su negro digicore expuesto y un báculo en mano: Skull Satamon, uno de tantos de la élite del ejército maligno, acompañado de otros cuatro como él.



-Eso es lo que crees.- le desafió Aero V-dramon mostrándole uno de sus puños cerrados.

El otro tan solo rió, mofándose de él pues pronto se le unieron docenas de Neo Devimon, Lady Devimon y Phantomon en compañía de obscenas cantidades de Devimon, creando así un terrible espectáculo de espectros malditos y ángeles caídos de la gracia celestial.

-¡Mueran Elegidos!-

A la orden de los Skull Satamon, sus tropas se abalanzaron sobre los tamer y digimon invadiendo las colinas rocosas con sus vastos números. Cientos y cientos de Devimon descendieron sobre las rocas pasando por sobre los tamer y sus digimon cual langostas sobre los cultivos, atacando ferozmente con sus garras a cuanto se les pusiera en frente. Sakura y Minoru ocultaronse tras un par de  grandes rocas con las manos en los oídos casi paralizados del miedo. Oishi y Zheng escudados fueron por sus digimon, el uno soltando golpes a diestra y siniestra y el otro usando el poder de sus gemas para alejar a los demonios.

Con los Devimon circundando el área los perfectos se unieron al ataque. Algunos de los líderes, tres de aquellos cinco Skull Satamon, decidieron dar una lección personal al osado dragón azulado dejándose venir desde los aires con sus báculos al frente, girando sus báculos para atacarle. Con hombros y antebrazos Aero V-dramon busca defenderse pero sus enemigos pareciesen máquinas de matar, girando sus báculos una y otra vez castigando constantemente sus extremidades inferiores y superiores. El dragón busca espacio para atacarles, pero imposible le resulta pues a los tres perfeccionados les cubren decenas de Devimon y Neo Devimon que desde los cielos descienden para rasgar su piel.

En similares aprietos se encuentra el dragón de negras escamas, quien alzando el vuelo por poco libra la embestida de los otros dos Skull Satamon. Pero apenas se ha elevado es atrapado por las cadenas de un cuarteto de Phantomon quienes le sostienen para dejarle a la merced de los muchos Devimon y Lady Devimon. Salvaje se sacude el dragón buscando quitarse de encima a los fantasmas y a la vez esquivar a los golpes de los Skull Satamon.

Exasperados luchan los dos dragones, pues tal y como ellos sus tamer se encuentran bajo el ataque de los ángeles caídos. Cuantiosos Devimon se abalanzan sobre del par, salvado tan solo por el escudo que Kai Long consigue crear a tiempo a partir de su digisoul. Sin embargo, aquello no disuade a sus enemigos quienes en cada vez mayores números asedian el domo.

-No pienso quedarme aquí con los brazos cruzados.- dijo resoluto el japonés, a espaldas del chino -Cúbreme Zheng…-

-Puedes usar el nombre, Oishi.- le contestó el otro.

-Masamune.- le corrigió.

Tan solo cruzaron sucinta mirada, ciertamente estaban por encima de las rencillas de otros tiempos, al menos en cuanto a prioridades se refiere. El rubio entonces acumuló su digisoul en sus puños y de inmediato saltó por sobre de la cúpula para golpear a un grupo de ellos antes de regresar a la protección del dorado escudo, acto que seguiría repitiendo varias veces.

Tras ellos Metal Garurumon, aunque rodeado, parecía tener un poco más de espacio. Usando todo su poder de fuego había alejado o congelado a varios de sus atacantes Devimon, pero por cada uno que sus misiles destruían o paralizaban, otros más llegaban, en particular Neo Devimon, rasgando su armadura con garras y escapando suficientemente rápido de sus misiles. No muy lejos Crecemon se veía rodeada de varias féminas demoníacas, forzada a emplear su ‘Lunatic Dance’ no para atacarlas si no para bloquear sus lanzas o destruir aquellas criaturas oscuras que le enviaban por oleadas. Yatagaramon por su parte se mantenía volando erráticamente para esquivar las cadenas que le venían de todos lados, golpeando algunas con patas y  alas, otras por poco evitándolas.

-No funciona, tenemos que liberar a nuestros digimon.- dijo Oishi mientras recuperaba el aliento.

-Ayudemos a Metal Garurumon primero.- sugirió Zheng -Con sus misiles él puede alejar a los Devimon.-

-Buena idea… ya sabes que hacer.- Masamune salió de nuevo del escudo para así dar espacio al chico de retroceder hasta llegar a donde el digimon y tamer fusionados.

-Kai Long los cubre,- habló el japonés -disparen a cuantos objetivos puedan para liberar a nuestros digimon.-

-¡GRACE CROSS FREEZER!- el lobo asintió, y luego de mostrar todas sus lanzaderas abrió fuego a toda potencia.

Docenas de explosiones terminaron por congelar  a una gran cantidad de Devimon y a varios otros perfectos. Bajo menos presión, Aero V-dramon golpeó a dos de los Skull Satamon con los codos para así poder alzar el vuelo y convocar su V Wing Blade, borrando así a grandes cantidades de enemigos. Por su parte Shandian, cuyos captores fueron congelados, se deshizo de sus cadenas de un brusco movimiento y antes de que pudiesen atacarle de nuevo arrasó el área con cientos de rayos provenientes de sus gemas.

-¡Crescemon ayúdame!-

-¡Yatagaramon!-

Los tamer de ambos, antes escondidos tras grandes rocas, fueron capturados por un grupo de Devimon quienes les llevaron consigo hacia el oeste. Desesperados sus digimon no veían salida ante los ataques enemigos, si no hasta que el resto fue en su ayuda. Hisharyuumon empleó Jouguruma de nuevo para cubrir a los otros dos quienes embistieron a los demonios y fantasmas tras ellos para ayudar a sus compañeros.

-¡Ustedes vayan a por sus tamer, nosotros les cubrimos las espaldas!-

Sin dudarlo ni un momento  el par de perfectos se lanzaron al rescate de los dos jóvenes que por suerte aún estaban a la vista. Desafortunadamente el enemigo se reorganizo, y los cinco Skull Satamon regresaron al ataque con más refuerzos, y otros que a lo lejos se veían venir hacia ellos, más otros que habían sido enviados tras los dos perfectos para evitar que rescatasen a sus tamer.

-No tenemos espacio para luchar.- se quejó el lobo metálico al sentirse rodeado -¡Cocytus Breath!-

-Tienes razón.- replicó el Hisharyuumon luego de golpear a algunos enemigos con su cola -Si tan solo pudiésemos salir de aquí.-

-Eso me suena a un plan.- terció el dragón azulado -Así que menos palabras todos…- y luego alejó a varios con sus puños -…embestimos juntos a mi cuenta… 1.-

-Necesitaremos algo de digisoul.- a sugerencia del negro dragón así hicieron los tamer.

-2…-

Zheng y Oishi subieron a su digimon y cuando hubo uno contado tres, el trío cargo con todas sus energías forzando a la formación enemiga a darles el paso o perecer en el camino. Terminaron de regreso en el valle, rodeados aún pero con suficiente espacio para luchar en sus términos.

-¡Nail Bone!- tres ataques idénticos fueron bloqueados, aunque por muy poco, por el digisoul de Kai Long, antes de que los demonios se lanzasen a la carga de nuevo.

-Es ahora o nunca…- Kira habló con la voz de su digimon -…vamos ahora, tengo que recuperar mi sello, no se lo regalaré a ese tipo…-

-¡Kira espera!- exclamó Kai Long.

Dominado por su tamer, Metal Garurumon se abrió paso con algunos misiles para así dirigirse hacia su Sello a toda velocidad, dejando a los otros dos solos contra el resto de demonios que no siguieron a la chica.

-Aero V-dramon, Oishi…- les habló Shandian -…ustedes síganla y ayuden a Yatagaramon y a Crescemon. Nosotros nos encargamos del resto… ¡JOUGURUMA!-

Cegadora luz exterminó a suficientes para abrir el paso al otro dragón, a quien Zheng y su digimon confiaban podrían ayudar a los otros, siendo el digimon el más veloz. El dragón azul y su tamer no perdieron el tiempo y siguieron la ruta de los otros entre la plaga de demonios.


(Soundtrack de la escena: the Sith, Star Wars: Knights of the Old Republic I, Soundtrack)

En el norte como en el sur, una parte de los Elegidos se dirige hacia el oeste. Teniendo que velar por la seguridad de sus tamers, el avance es difícil para Rosemon y Slyedramon que pronto se ven en graves aprietos… a causa de los ataques enemigos ha terminado por internarse en las propias filas del oscuro ejército hasta llegar casi al centro mismo de la batalla. De la oscuridad del cielo bajo las nubes azabache han pasado al humo de misiles y explosiones. Con espada y látigo el Caballero Dragón y la Reina de las Flores se abren paso como pueden entre la miríada de enemigos. A pesar de sus astronómicas cantidades, los dinosaurios adultos y perfeccionados son el menor de los problemas, pero aquellos Venom Vamdemon son un peligro verdadero. Cuál hormigas en un desfile ambos digimon se escabullen del avance del colosal ejército, pero aunque son muchos los que los atacan, pareciese que el objetivo de la armada, en particular las bestias-vampiro es otro.

-Me pregunto hacia donde atacan.- comentó Shura, en los hombros de su digimon.

-Parece que hay una clase de escudo…- respondió Juri.

De alguna manera la infinidad de ataques parecía detenerse en algunos puntos del espacio frente a los aún desorganizados Knightmon, pero en aquél caos imposible es para ellos discernir su origen: nadie menos que la misteriosa Norn cuya sola voluntad basta para crear tal defensa.

-Ojou-sama, me parece que dos de los chicos están en aprietos.- comentó DORUmon, mirando hacia la lejanía.

-Lo sé, creo que ha llegado tu momento…-

-A la orden.-

Un fulgurante rayo de luz esmeralda se alzó hacia los cielos con tal poder que hizo temblar a toda la isla e incluso perforó la oscuridad imperante hasta perderse en las lejanas alturas. Aquél que emergió de tan poderosa luz hizo sentir su titánica presencia a todos en la batalla, y con espada en mano se lanzó a la carga contra la armada que se le oponía. Los dos Elegidos en el área tan solo vieron a un caballero de negra armadura que raudo pasó algo lejos de ellos antes de crear una gran explosión donde hubo blandido su arma contra los enemigos por primera vez. Grupos enteros de digimon salían volando cada vez que atacaba, su espada bastando para destruir a muchos y arrojar a varios  más. Parecía apañárselas bien solo, manteniendo su posición aun cuando las filas se recuperaban de cada ataque con el avance de los miles detrás.

-Será mejor seguir, estorbaremos menos y ayudaremos más en otra área, dejemos esto al caballero.- sugirió Shura.

Mientras tanto en el sur el avance de los dos perfectos es difícil también. Si bien en conjunto han logrado abrirse paso entre bestias y ángeles caídos, sus persecutores no se dan por vencidos. A penas son unos metros los que les separan del filo de las garras de los demonios, de las lanzas de las féminas caídas y de las cadenas de los Phantamon. Han buscado perderles entre las grandes rocas, pero apenas se alejan de unos, otro ciento emerge desde otro paso.

-Ahora que hacemos… mira allá-

Yatagaramon se ha percatado del río que les impide el paso. Por muy poco han logrado evadir a sus enemigos, pero el tiempo apremia  y pronto les encontrarán. Pero por sobre todo sus tamer peligran, siendo llevados estos por las alturas  a manos de los Devimon. ¿Pero como cruzar el río sin chocar con la viviente muralla de corruptos digimon marinos?, incluso volando el cuervo perfeccionado estaría en gran peligro.

-Tómame de los brazos, me encargaré de los enemigos por debajo, tu tan solo asegúrate de seguir a esos monstruos.-

El ave asintió y tomó a su compañera con dos de sus patas, alzando el vuelo justo cuando una partida de Phantomon se acerca con varios Devimon detrás. Cadenas por decenas, disparos de tinta desde todas partes, entre los persecutores y los digimon en el río Yatagaramon encuentra casi imposible el esquivarles. Una cadena y otra de vez en cuando tiene éxito en atraparle, tan solo las hojas filosas en las manos de Crescemon le libran de caer al río hasta que cinco chorros de tinta le dan por el frente, cegándole y enviando a los dos a las aguas.

-Miren allá…- uno de los Devimon señala a los caídos digimon, mofándose de los tamer que ha capturado junto con sus clones -…se acabó su ‘rescate.’-

-¡No!-

-Es inútil niñata.- otro más se burla de Sakura.

-Y… y ¿A dónde nos llevan?- cuestionó Minoru.

-A donde los brujos del señor Astamon, seguro les encontrarán apetecibles…-

 -Éste es su fin.-

Yatagaramon es arrastrado a las aguas por docenas de tentáculos y pinzas, Crescemon fuera de las mismas por las cadenas de las Phantomon, uno de los cuáles alza su hoz para segar su vida.

-¡No tan rápido! -

A toda la velocidad de sus propulsores Metal Garurumon aparece en el área, embistiendo a los fantasmas a máxima velocidad, liberando así al ave. Con su aliento congelante prosigue para ayudar a la digimon en las aguas. Una ronda final de misiles le permite seguir su camino, abriendo otro también para los dos digimon perfeccionados. Sin perder aquella oportunidad siguen al último hacia el norte, donde hacia la distancia se encuentran los temidos brujos.


(Soundtrack de la escena: Piemon’s theme, Digimon Adventure 01  Soundtrack)

-Cómo va todo, Piemon… ¿ya podemos unirnos a la batalla?- hacia el oeste, los hermanos Neo y Lady Devimon se han reunido con Piemon, mientras este observa el avance de las tropas combinadas de los generales.

-Aún no, ten paciencia, ya llegará tu momento.-

-¿Órdenes?- cuestionó el otro entrecerrando los ojos.

-Del señor Astamon mismo, hay un plan, no lo olvides.- le recriminó el otro con frialdad -Por ahora solo mantendremos la presión sobre los Caballeros de la Realeza, cuando pasemos al asalto podrás luchar.-

-Y que hay de aquellos mocosos.-

-Quizá tu sombría hermana pueda ilustrarnos al respecto.- el mago volteó hacia la demoníaca  fémina.

-Los he visto, aún siguen con vida. Un par está bajo presión de nuestras tropas en el sur, -Shandian y Kai Long- otros dos -Camus, Kagura y sus digimon-  están acorralados en las colinas del norte por las bestias de Black War Greymon. Otros cuatro de los digimon intentan salvar a dos de los mocosos que algunos de nuestros Devimon han capturado para ellos… -los Nueve- y unos dos más vienen hacia acá.-

-No podemos permitir que interrumpan el ritual.- intervino Neo Devimon.

-Mis maestros están por terminar, ya es tarde. Tan solo asegúrate de enviar más tropas a reforzar el sur. En cuanto a los otros dos, encárguense de ellos primero: el norte es el área más vulnerable ahora.-

-¿Lo sentiste también?- cuestionó ‘la Sombra.’

-Si…  debe ser uno de los Caballeros de la Realeza, uno muy poderoso. Yo iré  a re-organizar las tropas en su área y luego a terminar a los otros dos Elegidos. Si acaban con los otros dos, vayan al sur, pero recuerden que los humanos en esa área son para mis maestros.-

Piemon esperó a ver a los dos partir hacia el norte, y hacia sur un batallón de ángeles caídos y  Devidramon. Se preparó entonces para la batalla llevando consigo a otros dos batallones integrados por varios digimon voladores de la armada. A uno le dejó en las montañas tras los Gigadramon en espera de la segunda orden de at ataque, y al segundo tomó consigo. Reparó entonces por instantes en esa zona para admirar la vista frente a sí… los cielos oscuros, los campos quemados, el humo y las llamas, la armada invencible de su señor, y los esfuerzos de los defensores por impedirles el paso. Pero todo sería inútil, estaba convencido, ni siquiera aquél caballero de la luz esmeralda podría impedirlo pues pronto el arma secreta de su señor llegaría para liderar la segunda fase de su plan maestro.




ENDING: Parade, Chaba (Naruto End 12)
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« Última modificación: Abril 03, 2010, 22:42:57 por Tianlong »

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« Respuesta #19 en: Abril 06, 2010, 03:09:35 »
OPENING: Golden Time Lover, Sukima Switch (Fullmetal Alchemist: Brotherhood Op 3)
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=6Q1anDhjRoM[/youtube]



(Soundtrack de la escena: Rising Tiranny, GRV Mix (Original: Shadow of Tiranny, X-Ray Dog))


El ejército de Astamon ha esperado paciente, progresivamente desatando su poder pero aún sin liberar todo su devastador potencial. Asegurado ya el campo de batalla, se acerca precisamente ese momento, el advenimiento de la destrucción. Los Nueve, en círculo ritual reunidos, han mantenido activo el último de los portales en espera del momento idóneo para llamar al nuevo gran general de su señor.

-¿Koroh vurr, Ameren?-  ‘¿Lo han sentido hermanos?’ Los hechiceros, uno a uno, tornan su vista hacia el norte donde el rayo esmeralda se ha alzado en desafío a las tinieblas.

-An phren’ihl vazor’zer, ethol ith ehemia…- ‘Es aquél que me atacó, el esclavo de la humana.’ furioso siseo uno de ellos, aquél que alguna vez se enfrentó a Norn y a DORUmon

-Khil, hem’gurez…- ‘entonces es el momento’ el líder habló.

-¡Rehat Draechën zir Dolemarth, eizchen ith Anomar, ezthenar ith Kheon, zen’hem anozar ith Thaloroth ith Kalthadar…rehat Megidraol!-

‘¡Venid Dragón de la Destrucción, fin del Balance, poder del Caos, que sea liberado el Señor del Apocalipsis… venid Megidramon!’

Del último vórtice descendió una larga figura alada, toda de ardientes llamas que se detuvo donde las runas escarlata. Tornose en un círculo de fuego el cuál se solidificó mostrando un par de enormes alas rojas envolviendo el resto del cuerpo de la criatura en su interior. Las alas se abrieron a su máxima extensión, larga cola y poderoso torso mostró y su temible faz alzó hacia los cielos. Su rugido hizo saber su llegada a aliados y enemigos, infundiendo temor en los segundos como el Caballero de negra armadura hubiese hecho con la armada oscura.

-Ezt, Draechën ith Halatharad, ruzzen ned'ezthenar uln halen zir kramath.- ‘ahora, Dragón del Abismo, desata tu poder y lidera al ejército’ el líder de los Nueve habló al dragón -Gheo, ryz zeren’urdal, hei’an pheren Bathor, ith ezthenaron.- ‘Pero, primero dinos quién es aquél Caballero, el más poderoso.’

-Ber’an Alphaol, Thaloroth ith Azzyr, Ilud ithen Kraythil’Bathoren.- ‘Él es Alphamon, Señor del Vacío, Líder de los Caballeros de la Realza.’ -Zer’krahad ber uln dolemeth dom hrezen ser’daor.- ‘Lucharé contra él  y destruiré a todo enemigo en mi camino.’-

Por instantes todo se detuvo en torno al Sello, los misiles, las explosiones, los combates. La armada espero prácticamente inmóvil, los Caballeros de la Realeza bajaron sus armas también, su atención enfocaron en la nueva aparición. Los Elegidos estaban confundidos, muchas poderosas presencias se habían hecho sentir en aquél día, pero aquella exudaba una maldad tan intensa como solo la de los hechiceros.

-Debe ser él, el arma de Astamon… hemos fallado.-

Desde las alturas Kai Long y Shandian son los primeros testigos de entre el grupo de la apariencia del nuevo enemigo. El resto de sus compañeros en el sur poco tiempo tienen para ponderar en la nueva situación en su frenética carrera hacia donde los hechiceros. Yatagaramon y Crescemon, a la zaga están del lobo metálico, los unos en busca de sus tamer, el otro de su Sello llevado por la obsesión de su tamer. Más atrás el dragón azul se encuentra rodeado desde las aguas y los aires. En su camino varios Skull Greymon cercanos le atacaron, con sus misiles hiciéronle caer en islote en medio de las vertientes del contaminado río. Aero V-Dramon lucha por proteger a su tamer  de ángeles caídos del cielo y de las criaturas de las aguas. Pinzas, tentáculos y garras les amenazan.

-Él está aquí.- Lord Knightmon alzó el brazo del escudo hacia su pecho -Alphamon…-

-Seguro lo sabe también.- le interrumpió Dunasmon -Tenemos instrucciones muy precisas; que los demás mantengan la defensa, con dos de nosotros es suficiente.-

El ‘Caballero Indiferente’ asintió y junto con su compañero voló hacia el sur. Al otro lado de la gran armada, Megidramon rugió de nuevo dando la orden de la siguiente movilización parcial, dando así inicio a la segunda fase de la batalla. Batallones ángeles caídos, los Devidramon, y Phantomon hasta entonces en espera se lanzaron al ataque contra los Caballeros de la Realeza. Alphamon, Sleipmon y Craniummon terminaron atrapados por los millares de alas negras y las bestias marinas y terrestres que cuál muro se negaban a ceder el terreno. Desde las aguas los Plesiomon y Marin Devimon fueron enviados a atacarles también, neutralizando así al trío de Caballeros. En cambio los otros dos lograron traspasar el muro aéreo de demoníacas criaturas, con la agilidad de uno y la fuerza bruta del otro. Justo a tiempo traspasaron el ataque, pues su objetivo ya se movía hacia el norte.

-Así que en esto te has convertido… déjame decirte que no te favorece aquella cara tan deforme.- se mofó Lord Knightmon.

-Fuera de mi camino afeminado, tengo pendientes con el Señor del Vacío.- le espetó el dragón.

-No podrás pasar de nosotros, serás liberado primero.- intervino la grave voz de Dunasmon.

-Liberarme… ¡jamás he sido tan libre! Ahora conocerán mi verdadero poder.- sus fauces abrió, en ellas concentrando ardientes flamas que arrojó en poderoso flujo hacia ambos -¡Megiddo Flame!-

Dunasmon se interpuso entre el ataque y su compañero, cruzó brazos y alas formando un escudo con el cual recibió de lleno la potencia del fuego. El flujo continuo de las flamas lentamente hacía retroceder al caballero en los aires, pero raudo como los vientos el señor de los Knightmon alzó el vuelo detrás de su compañero y cargó contra  el dragón.

-¡Pile Bunker!-

Con su escudo, resplandeciente de energía, Lord Knightmon golpeó al corrupto dragón en el hocico forzándole a terminar su ataque, pero éste respondió con un zarpaso que le envió en picada hacia el suelo. En respuesta Dunasmon le atacó con Dragon’s Roar, pero sus ataques de energía el otro detuvo con las palmas de sus manos, esforzándose para absorber el impacto con sus propios poderes.

-¡Spiral Masquerade!-

Regresando a la batalla a toda velocidad, el ‘Caballero Indiferente’ rodeó al ‘Dragón del Apocalipsis’ y así atrapole con las metálicas bandas provenientes de su armadura. Dunasmon se movió para atacarlo, con el sello del Digital Hazzard en su pecho como objetivo, pero con un gran rugido, Hell Howling, creó una onda de choque que le arrojó lejos.

En cambio Lord Knightmon resistió, manteniendo amarrado al otro quien buscaba emplear su superior fuerza física para halar las bandas y así liberarse. Dunasmon no tardó en regresar con el puño diestro refulgente de energía, pero cuando pareciese que tendría éxito, nueve tridentes cubiertos de purpúreas energías se cruzaron en su camino produciendo del impacto una explosión.

Sin tiempo para esquivarlos el caballero fue enviado hacia atrás por el poder combinado de las armas que se desintegraron en energía al tocar su armadura, que humeante emergió del asalto. Con agudos e infernales gritos se anunciaron los atacantes del caballero, de inmediato rodeándole. Él se lanzó a uno de ellos con intención de golpearle pero cinco de los mismos le atraparon por detrás, cubriéndole con cientos de tentáculos.

Con el camino libre, el líder y otros dos de sus hermanos invocaron su magia, en torno a ellos crearon viento y hielo, desatando gélido vendaval contra Lord Knightmon, cortando las bandas metálicas y forzando al caballero a retirarse. Haciendo uso de Hell Howling por segunda ocasión, Megidramon terminó por repeler al Santo de rosada armadura  y sin más tiempo perder se dirigió al norte.


(Soundtrack de la escena: Battle Drum, Final Fantasy XII Soundtrack)

-Cuando acabará esto Shura…- se quejó la tamer de Rosemon.

-Lo ignoro Juri.- respondió el otro extrañamente distante.

Entre las colinas del noroeste se encuentran ellos con sus digimon, los tamer ocultos entre las rocas, los digimon luchando contra la mar de oponentes, resistiendo ola tras ola de atacantes en un proceso que parece no tener fin. Cuando un Neo Devimon y una Lady Devimon se acercan junto con muchos otros ángeles caídos, ellos piensan que solo son un par de oficiales más junto con sus tropas, un par más de clones enviado a combatirles. Pero para su sorpresa el campo se aclara de enemigos, un círculo éstos han formado con los cuatro defensores más aquellos dos demonios. Algo diferente hay en ellos, algo en su mirada que los clones no tienen.

-Así que nos vemos de nuevo, ‘querido tamer’- se burló la fémina oscura -¿Qué acaso no me recuerdas?- cuestionó ante la confusa mirada de Shura -O será que tu nueva mascota…- así se dirigió a Slayerdramon -…te ha hecho olvidarte de mí. Pero no importa, hoy morirán los dos.-

-¿Quién es ella Aniki?- preguntó el guerrero dragón tomando su espada con firmeza.

-Tú…- el muchacho salió de las rocas, lento e indeciso, seguido por una aún más insegura Juri -…tu robaste mi Sello.-

-Qué gusto que me recuerdes.- se burló Lady Devimon -Me conocen como ‘la Sombra’, la más fiel y la mejor de las agentes de mi señor Astamon. Pasé desapercibida para todos y gracias a mí el Sello de la Amistad fue el tercero en caer. Él es mi hermano, ‘el Carnicero’; -con la siniestra acarició el hombro y brazo derecho de éste- él entrenó a muchas de nuestras tropas, siendo un digimon muy superior a tu mascota. Incluso diré, un hombre mejor tú niñato.- su expresión resultó de lo más extraña como el sentido de sus palabras -Lástima que perdiste una compañera tan buena como yo… cambiarme por eso.-

-Sé quién eres.- le contestó el aludido digimon -Tú engañaste a Aniki, quisiste tomar mi lugar. Que sepas esto, ¡jamás te permitiré hacer daño de nuevo a mi tamer!- dijo alzando su espada un poco.

-Tú y él morirán pronto, y aquella humana también.- dijo tornando su mirada a Juri - Tú debes ser aquella de la estúpida planta.-

-No… no te atrevas a hablar así de mi digimon… ¡vaca!- le espetó la otra entre el miedo y la indignación.

-Guárdate tus insultos para otras humanas como tú, poco me importan tus infantilidades. Sé que no eres una guerrera, desde que luché con ustedes me di cuenta de que tu y casi todos tus amiguitos no están hechos para la batalla, y éste es un mundo de batallas.-

-Nos hemos hecho fuertes desde entonces.- intervino Rosemon -Ésta vez no te será tan fácil… querida.-

-Mira que sorpresa, quien se imaginaría que detrás de ese disfraz se encuentra aquella planta tonta, fea y gorda-

-¿Cómo has dicho?- se indignó la rosa.

-O será que pretendes haber madurado. Quizá sea el efecto temporal de la evolución, porque siempre serás, como tu tamer, aquella niña estúpida, débil, temerosa…-

La digimon de forma última voló hacia la perfecta, tomole desprevenida y con gran fuerza le abofeteó a lo que la otra replicó con un golpe del reverso de su diestra que con los dedos extendidos terminó por ser un rasguño.

-Si así lo deseas… querida, te demostraré lo que una verdadera guerra puede hacer. Hermano, encárgate del mocoso y su mascota.-

-Excelente.- dijo el otro, lentamente cruzando los brazos sobre su pecho -Habrá sangre…-

Ambos digimon cubriéronse con sus alas, y éstas de relámpagos y sombras, eventualmente tornándose en esferas flotantes. Emergieron ambos con mayores poderes manifestados en sus cuerpos de nivel último. ‘El Carnicero’ cubierto de acero y cuero, desprovisto de alas pero armado con pistolas de gran potencia, su máscara tornada en azul  grisáceo, sus reflejos más rápidos, su aspecto más temible. Se convirtió en un Beelzebumon, demonio supremo, y sin embargo, tan solo imitación del Señor Demonio, tomando su forma y técnicas pero no así su incomparable poder. En todo caso peligroso enemigo, cruel, despiadado y ahora aún más ágil, veloz y mortífero.



‘La Sombra’  adoptó una figura que aunque más poderosa resultaba hermosa y terrible a la vista, y tan femenina como siempre. Su esbelto cuerpo protegido por purpúrea y negra armadura, sus cabellos blancos como las más claras nubes, armada con un báculo y una cápsula donde se encuentra un zorro espíritu, su eterno compañero en la batalla. Aunque su forma es en lo general más débil que la de una Sakuyamon, habiendo evolucionado no mediante ingeniería si no a raíz de la maldad más pura, la evolucionada fémina demoníaca posee poderes mayores a los de la digimon de Kagura.



-Espero que seas una buena presa…- río el Beelzebumon apuntando al guerrero dragón a la cabeza -…¡DOUBLE IMPACT!-


(Soundtrack de la escena: Upheaval (Imperial Version), Final Fantasy XII Soundtrack)

El heraldo del apocalipsis avanza impune, la titánica figura de Megidramon rodea el centro del campo de batalla, ante su presencia la luz del Sello se ha opacado aún más. En su camino por el éste Shandian, Black War Greymon y Craniummon tornan su vista hacia él. El primero y su tamer indecisos están, ¿deberían combatirle a pesar de las advertencias de Norn?, pero en todo caso impedidos están, misiles les llueven con insistencia, sus energías tan solo pueden enfocar en las oleadas de atacantes que les siguen. El segundo tan solo observa el paso del poder de la destrucción, sabe que todo va acorde al plan, y aunque preferiría unirse a la batalla, su deber es esperar. El tercero se abalanza furioso contra los millares de digimon que plagan los cielos, pero percatándose de su avance el dragón maligno se torno hacia él. Pareciese que fue fuese a enfrentarlo pero tan solo ha sido el momento oportuno para dar la siguiente orden.

Ante su rugido las filas de bestias que rodean a los Knightmon se separan en bloques, detrás de ellos potentes pisadas hacen temblar el piso, las filas se reorganizan también, todo aquél ejército allí reunido se prepara para el avance mientras sus hermanos en los cielos aún luchan contra los Caballeros de la Realeza. Mientras tanto la presencia del dragón del apocalipsis no ha pasado desapercibida en el noreste, pues aún cuando Gran Kuwagamon y Sakuyamon se encuentran atrapados encima de una colina a fuerza de los números de los enemigos, la vista hacia el titán es clara.

-Ha de ser un general enemigo. Deberíamos ir a combatirlo.- sugirió Kagura.

-No lo sé… parece que es muy poderoso, tengo el presentimiento de que podríamos pasarla muy mal.- Camus temblar al sentir súbitos escalofríos.

-Así es… pero seré yo quien oscurezca éste, su último día.-  volando desde las montañas más allá, Piemon apareció detrás de ellos, sus brazos extendió a los lados y así sus cuatro dagas aparecieron en los aires -¡Trump Sword!-

-¡Cuidado Sakuyamon!-

Gran Kuwagamon se lanzó hacia donde su compañera, interponiéndose entre ella y las dagas que en su costado se encajaron, al instante explotando allí donde hirieron al digimon. El gran insecto cayó del dolor y el golpe, su tamer corrió hacia él pero una cercana explosión le hizo mantenerse lejos.

-¡Cobarde!-

Sakuyamon cargó hacia el hechicero con báculo en mano, pero éste simplemente le esquivo no una, sino diez veces, girando sobre su eje, otras veces con piruetas hacia atrás o simplemente dando vuelta a la sacerdotisa como si de un baile se tratase.

-¡Izuna!-

Los cuatro zorros elementales raudos volaron hacia el payaso digital, éste espero paciente, ni un músculo movió, explotaron ellos entorno a él, en apariencia habiendo dado en el blanco, pero apenas se disipó el resplandor los cuatro elementales regresaron a su punto de origen, reflejo que por poco Sakuyamon libró.

-¿Es lo mejor que tienes?- se burló el ‘heraldo’ de Astamon.

-¡Te borraré esa sonrisa de la cara!- recuperado, Gran Kuwagamon se lanzó a la carga seguido detrás por su compañera.

-Me temo que no será así… ¡Ending Snipe!-

Con tan solo poner las manos al frente el hechicero creó un par de ráfagas de mística energía con las cuáles arrojó a ambos hacia la siguiente colina. Polvo, rocas y pasto levantaron en su caída, pero pronto se re-incorporaron, encontrando a su enemigo más cerca, sosteniendo sus dagas con los brazos cruzados.

-Lástima, pensé que serían oponentes más interesantes…-

Un cuerno sonó desde el este, a pesar de la situación durante la batalla se hizo escuchar en gran parte de la meseta. A la cabeza de un ejército de roca y tierra, Vajramon el Deva apareció en la entrada de la meseta, dirigiendo la carga desde el paso ante cientos de dinosaurios del nivel adulto que le habían retrasado por tanto tiempo.

“Justo a tiempo, comenzaba a aburrirme” ansioso por unirse al combate y excitado ante el prospecto, Black War Greymon tensó los músculos de espalda y brazos antes de dar las órdenes de batalla -¡Batallones del este a mi orden, primera formación!


(Soundtrack de la escena: Melee Café, Rome Total War Soundtrack)

Singular regimiento de bestias se interpuso entre Vajramon y el resto del valle. Eventualmente la fuerza combinada de lanzas, espadas y ballestas pasó por sobre de aquél grupo, tan solo para encontrarse en medio de un gran cordón de tropas: Deltamon y Dark Tyrannomon por delante con grupos de Skull Greymon en intervalos. En los cielos Gigadramon, Devidramon y los característicos Devimon en compañía de Phantomon a la cabeza.

-¡Fuego al centro!-

Los misiles no se dejaron esperar, pero para sorpresa del Deva, él y la cabeza de la formación no fueron el blanco si no aquellos en medio de la procesión quienes colapsaron en pedazos junto con aquél segmento del paso. De esa forma la meseta quedó sellada desde el este, y las tropas aún ascendiendo varadas debajo.

-¡Avancen!-

Rápidamente Vajramon re-organizó a las tropas restantes en un semicírculo, pasando de la ofensiva a la defensiva cuando sus enemigos se lanzaron a la carga. Un muro de lanzas fue presentado a la masiva carga de bestias digitales que caían por decenas ante el fuego de las ballestas. Sin amedrentarse ni un poco la carga continúo, pronto bajo la cobertura de sucesivas olas de misiles asegurando máxima duración. Las explosiones nublaron el campo de batalla para ambos, pero estando los defensores en la posición más débil resultó ser fatal para ellos. Con sus filas castigadas por los ataques aéreos el choque contra las tropas enemigas fácilmente los empujó metros atrás hacia el paso.

Sin embargo, pronto lograron mantener el terreno, aunque menores en número los guerreros usaron a su favor su constitución de superior fuerza para mantener una nueva línea. En respuesta los voladores de entre sus enemigos se lanzaron en una segunda carga. Con los Gigadramon por delante y la cobertura de sus misiles, aunque hubo varios que cayeron ante las ballestas, la horda aérea no demoró en llegar a donde el corazón del ejército de los guardianes. Con sus grandes números, los Devimon y Devidramon arrasaron el área forzando al piso a cientos y cientos de los guerreros permitiendo a los Phantomon destrozarles con guadañas y cadenas.

El Deva había estado esperando a que todos sus atacantes estuviesen cometidos en la batalla, y aunque seguro habían más tropas en la lejanía, juzgó aquél como el momento apropiado para llamar al resto de sus tropas. Sonó de nuevo su cuerno, y para sorpresa de Black War Greymon, aquellos guerreros varados en la otra mitad del paso surgieron de entre la tierra justo detrás de sus filas. De inmediato una carga de lanzas se abalanzó hacia las tropas de los invasores, que en breve quedarían atrapados como la presa en las fauces del un tiburón de afilados dientes.

-¡Nada mal Deva, pero no es suficiente!- rugió el general de Astamon -¡Fuerza pesada, a la carga!-

La mayoría de los Skull Mammon habían sido movilizados hacia el centro; sin embargo, como todo en aquella batalla, siendo tan numerosos aún aquél regimiento resultaba de épicas proporciones. Ante el llamado de su general, las hercúleas bestias se lanzaron al ataque con una potencia que haría palidecer a la más pesada de las divisiones de tanques de la Tierra.

-¡Black Tornado!-

El general se dejó ir en picada hacia los Guerreros Negros girando a la velocidad de un verdadero tornado. El cuerno de Vajramon alertó a sus tropas pero estas apenas tuvieron tiempo para detenerse, momento en el cuál el guerrero dragón azotó sus filas dejando una gran hueco. Con su descomunal fuerza y velocidad el general traspasó a los guerreros de roca destrozándoles en millares de fragmentos. Black War Greymon no tardó en verse rodeado a penas puso los pies en la tierra, pero como la bestia en que se había convertido reaccionó tan solo con furia, soltando golpes a todos lados, arrojando a sus enemigos y perforando a otros con sus dramon killer. El suelo tembló haciéndole saber que las más pesadas de sus tropas se aproximaban, alzó entonces el vuelo dejando a sus oponentes formar la defensa. Aunque numerosos y hechos de sólida roca, ni su resistencia ni sus picas pudieron detener el avance que terminó por fragmentar sus filas arrojándoles por miles metros hacia atrás.

-¡Ésta isla es del Señor Xuanwumon!-

El Deva al ver aquello perdió el control de sus estribos, apretó el cuerno de guerra en sus manos y le puso en sus labios. Era hora de luchar con todo. Los enemigos le habían retrasado por largo tiempo, el poder de las tinieblas impedido a sus tropas surgir en la meseta, pero con su presencia allí al fin podría llamarles. Por última vez llamó a sus refuerzos, concentrando a sus nuevas tropas, y a aquellas más hacia el norte, en la formación central.

La carga de lanzas  y espadas forzó a sus enemigos a retroceder, dejando tan solo a las tropas de largo alcance detrás para mantener a raya a los voladores. El general oscuro ordenó el repliegue, juzgando que así recuperaría la ventaja. Incluso las tropas aéreas se alejaron como si escapasen despavoridos todos. Sin perder el ímpetu las tropas del Deva se avocaron a ganar terreno pero sin dispersarse. Los millares de Guerreros Negros formaron una cuña gigante que cual punta de flecha se dirigía hacia el escape de los  enemigos.

-¡Tropas pesadas a la carga!-

Cuál tropas que se guarecen en su castillo, el grueso de las unidades de Black War Greymon pasó detrás de los bloques en que se encontraban agrupados los Skull Mammon. Mientras los unos se replegaban los otros se lanzaron hacia el frente con todo su poder. El choque fue brutal, la muralla de hueso y metal contra el muro de piedra, millones de fragmentos de rocas y tierra fueron arrojados al aire junto con muchos de los guerreros, filas enteras se perdieron ante aquella carga, la formación en flecha perdió su cabeza. A pesar de todo resistieron los guardianes, rápidamente reorganizándose para reforzar sus filas y presentar una nueva línea de choque ante el ataque que inminente esperaban.

-¡Ataque general, a la matanza bastardos!-

El resto de las tropas se dejó venir detrás de los titanes digitales. Por tierra y aire rodearon a los guerreros negros sin importar el constante fuego de sus ballestas. Entre los Skull Mammon pronto se aparecieron millares de dinosaurios del nivel adulto junto con los temibles Skull Greymon. Pero aquello tan solo era una línea de choque, una pantalla con la cuál mantener a raya a los guardianes. El ataque principal sería el aéreo, como evidencia era la presencia del general entre las tropas voladoras.

-¡Gaia Force!-

Indudablemente más veloz que sus tropas, el general a la cabeza de las mismas llegó antes a donde los enemigos, deteniéndose para atacarles con la más destructiva de sus técnicas. Con toda su furia arrojó una esfera del color de la sangre justo al centro de las tropas de los guardianes. Aquél ataque generó tantos daños como un centenar de Skull Mammon, dejando masivo cráter donde antes hubiesen tropas. Pero para desgracia del general, su opuesto en tierra sobrevivió habiendo escapado a tiempo. Transformándose en tornado el guerrero dragón retomó la carga junto con sus tropas, sirviendo de cuña para los demonios, bestias oscuras y espectros que le siguieron en picada hacia el suelo.

-¡Resistan!-

El Deva recibió a sus enemigos con sus pesadas espadas donde las cadenas de un trío de Phantomon quedaron atascadas. Con su fuerza superior haló sus espadas al piso y con ellas a los espectros a quienes acabó a pisotones. Su opuesto por su parte desató todo su destructivo potencial, destrozando sus filas como hiciera antes.

-Libres al fin…-

Shandian respira lentamente buscando recuperar el aliento. Después de ardua batalla, él y su tamer han logrado quitarse a los enemigos de encima, al menos por ahora pues a lo lejos pueden ver como muchos más vienen en camino. Sin embargo, su atención se enfoca en la batalla que se da no muy lejos de ellos, y a la que tenían pensado unirse. Habiendo escuchado el cuerno de Vajramon antes, supieron de inmediato que los refuerzos habían llegado: si pudiesen ayudarles tal vez así cambiaría el curso de la batalla.

-Sus tropas están divididas y su centro debilitado, no resistirán para siempre así, tarde o temprano caerán.- comentó el dragón analizando la situación.

-En ese caso ayudemos al Deva a liberar a su grupo para que pueda re-agruparse.-

-Allá vamos.- Algo recuperado el dragón se lanzó a toda velocidad al combate cerca del acceso a la meseta.


(Soundtrack de la escena: Vendetta, GRV Mix (Original: Vengance, Immediate Music))

El agudo grito de los Nueve convocó la movilización más grande de las tropas de Astamon en toda la batalla… ángeles caídos, espectros, bestias de tierra, agua y aire se lanzaron a la carga contra los Caballeros de la Realeza y sus leales Knightmon. Haciendo palidecer la táctica empleada por Black War Greymon, por delante de los dinosaurios adultos una incalculable cantidad de Skull Mammon se lanzaron a la carga. Habiendo esperado en formación detrás del resto de los clones, los más pesados pasaron por los corredores dejados por las tropas ligeras hasta poder formar un continuo muro en espera de la gran colisión.

Sleipmon y Craniummon, justo en la primera línea de impacto, plantáronse en el suelo con sus armas y escudos firmes en sus brazos, así recibiendo de lleno la indomable estampida. Con gran ferocidad e igual pericia ambos legendarios guerreros se enfrentaron a los titanes, el uno con sus poderosas flechas, el otro con violentos giros de su lanza. Como rocas ante el río resistieron la embestida, eliminando a todo gigante que se cruzó con ellos y luego a las bestias ligeras que les siguieron. Por ataques desde el aire y misiles tuvieron que pasar, pero aún así se mantuvieron en su lugar.

Alphamon por su parte optó por la táctica opuesta: blandiendo su espada cargó contra la estampida, cuya fuerza retrasó pero no detuvo al Señor del Vacío si no hasta que éste se vio en medio de mayores números de atacantes. En el sur, Dunasmon y Lord Knightmon se negaron a dejarse empujar por la masiva cantidad de ángeles caídos que se dejaron venir sobre de ellos, decididos como estaban de encargarse de aquellos brujos.

En tierra, los amedrentados y reducidos en número los Knightmon cerraron filas y alzaron escudos y espadas mostrando su mejor defensa. A pesar de su valentía y fuerza, los caballeros perfeccionados no fueron rival para los números y furia de los titanes clon, como la tierra bajo sus pies sus formaciones se fragmentaron, y como piedras en el camino por millares fueron lanzados al aire aquellos que en las primeras filas no fueron aplastados.

Arrasaron con todo a su paso, la épica carga no se detuvo si no hasta haberse acercado peligrosamente a la colina del Sello, forzando a los caballeros a montar la defensa entorno a la cima de cristal. Habiendo logrado su cometido los Skull Mammon permitieron a los más ligeros unírseles en la refriega, lentamente empujando a los caballeros perfeccionados hacia el centro de la meseta. Desde los cielos los misiles comenzaron a caer en ola tras ola hasta que los voladores se unieron a la batalla central, regresando a los aires de vez en vez para recuperar el ímpetu en su misión por quebrar las filas de los defensores. Los ejércitos de las tinieblas han desatado finalmente todo su poder, los propios Caballeros de la Realeza se encuentran atrapados junto con sus tropas en la mar de enemigos, el Sello peligra más que nunca.


(Soundtrack de la escena: The Black Riders, Lord of the Rings Symphony)

-Si esto es lo mejor que tienen gusanos, jamás debieron haber traído sus patéticas presencias hasta aquí.- Dunasmon estiró  las alas y alzó los puños en provocación hacia los Nueve.

-Sus ínfimos servidores no han sido capaces más que de retrasarnos, y ustedes asquerosos engendros no ensuciarán más éste santuario.- le secundó Lord Knightmon colocando su escudo por delante.

-Ah’thol gheiren ezthenar ith Halathar…- ‘No existe mayor poder que el de las Tinieblas…’ les espetó desafiante el líder de los brujos.

Los Caballeros se lanzaron a la carga contra los brujos cuya magia les permitió disolverse en la circundante opacidad del cielo apareciendo dispersos en torno a los guerreros. Atacaban a uno y a otro, pero aún cuando a veces parecían estar cerca de tocarlos los engañosos hechiceros desaparecían una y otra vez. Volando en torno a sus oponentes, mientras unos burlaban los ataques de los poderosos caballeros, otros de sus hermanos invocaban su magia contra ellos.

Largas y sólidas lanzas de hielo arrojaban sin cesar a los Santos, con gélidas corrientes de viento plagadas de filosas esquirlas congeladas buscaban sacarlos de curso, con sus tridentes quebrar sus armaduras. La defensa, velocidad y ataques de los propios Caballeros resultaban suficientes para superar su magia, pero no así para si quiera poder tocarles.

-¡Luchen como guerreros y no como cobardes malditos engendros!-

Con las palmas al frente el furioso Dunasmon empleó una de sus técnicas atacando al líder de los Nueve con poderoso flujo de energía. Éste cargó contra él propio ataque tan solo para desaparecer ante éste y luego re-aparecer frente al caballero junto con otros tres. Con tridentes atacaron le atacaron, explotando éstos sobre de él con su magia oscura. Los tres se dispersaron luego cuando intentó atacarles forzándole a seguirles. Los otros cinco asediaban al ‘Caballero Indiferente’ volando cuál plaga en su entorno, arrojándole grandes fragmentos de hielo para mantenerle ocupado hasta el momento en que ambos Santos fueron reunidos en el mismo espacio.

-Asquerosas criaturas, he tenido suficiente con ustedes ¡Pile Bunker!-

Al unísono los Nueve se elevaron hacia las alturas, desaparecieron cuando fueron perseguidos, visibles de nuevo al resurgir cerca de las nubes. Furiosos los dos Caballeros volaron hacia ellos para seguir el combate, no les dejarían escapar. Desde los cielos, los brujos invocan los poderes de su oscura magia. Alzando docenas de sus tentáculos, en los aires ‘dibujan’ fórmulas arcanas que con sus voces tornan en hechizos. Las oscuras nubes sobre de ellos se turban, en torno al centro del círculo giran y giran creando un remolino. Los caballeros están por alcanzarles tras un par de minutos de vuelo. Los brujos se dejan caer en picada hacia ellos, describiendo círculos en torno a la trayectoria de los dos Santos desde diversos puntos. Con ellos desciende un negro tornado desde las nubes, mágica creación formada de las aguas del Mar de las Tinieblas.

Dunasmon y Lord Knightmon evaden el ataque volando hacia los lados, dejando así al remolino llegar hasta el piso. Salvaje el acuático tornado se azota de un lado a otro allá donde se encuentran los hechiceros quienes continúan volando erráticamente. Impaciente Dunasmon busca atacar a uno de los brujos quien con algunos de sus hermanos vuela hacia él. El grupo se divide de nuevo, uno ha arrojado su tridente al Santo que de un puño le desvía. El caballero está cerca de su oponente, alza su puño potente hacia él, el hechicero ordena a su montura retroceder aún cuando tiempo no tiempo, pero cuando estaba a punto de golpearle el remolino ataca feroz desde atrás, impactando con todas sus fuerzas contra la armadura del Caballero. El torbellino pasa por encima del Santo y del propio brujo quien emerge intacto. En cambio Dunasmon ha quedado atrapado en el agua, luchando por liberarse del remolino que lentamente le congela.

-¡Te tengo hechicero!-

El líder ha quedado amarrado por metálicas bandas, Lord Knightmon al fin ha cumplido su cometido. El Santo comienza a estrujarle con las bandas, el otro le atrapa con sus propios tentáculos. El ‘Caballero Indiferente’ carga contra él, pero cientos y cientos de tentáculos le atrapan por todos lados. El tornado aparece detrás del preso líder pasando sobre de éste. En las aguas se disuelve el brujo, sus ocho hermanos después de él. Lord Knightmon voltea a todos lados buscando a sus oponentes, se lanza hacia uno pero tarde es pues como su compañero es tragado por las aguas.

Agudos y terribles gritos dejan escapar los Nueve, vuelan en torno al tornado llevándolo consigo hacia las rocas. Aún a varios metros de éstas, la masa de gélidas aguas arroja primero a Dunasmon, tornado en una estatua de hielo impacta de lleno contra un gran pilar de piedra que quiebra con su caída. Su compañero de rosada armadura recibe el mismo trato, lanzado con violencia hacia una colina cercana antes de que el remolino se desvanezca.


(Soundtrack de la escena: Weathertop, Lord of the Rings Soundtrack)

-Mis señores…-

Un Neo Devimon, a la cabeza de cientos de Devimon, se ha acercado a los Señores del Abismo. Su líder torna su vista a la razón de aquella ‘visita’, encontrando a los dos tamer atrapados por ángeles caídos. Uno de sus hermanos se acerca a ellos, sus tentáculos posa sobre sus rostros, con la punta de unos tocando sus frentes.

-Espero que sean alimento de su agrado.-

-¡No aléjate bestia asquerosa, no déjame!- protesta Sakura al sentir los viscosos tentáculos sobre su faz.

-¿Qué van a hacernos?- pregunta Minoru sudando del terror.

-Zeren’moch neren’vezhed…-

-Devoraremos sus almas.- con un tentáculo el brujo tocó a uno de los Devimon en la frente, usándolo como traductor -Mis señores absorberán hasta el último fragmento de sus emociones, hasta el último de sus pensamientos.-

-¡Deja a mi tamer!-

Yatagaramon  y Crescemon alcanzaron a los captores al fin. El ave dejó a la digimon lunar sobre una de las grandes rocas, en la cercanía. Con ellos llegó Metal Garurumon, quien debatía dentro de sí su siguiente movimiento. Kira no podía resistir el llamado del Sello, como si desesperado clamase por su dueña para evitar ser destruido. Pero tomando el control, su digimon razonó que no solo no podían dejar a sus compañeros a su suerte, si no que no podrían llegar lejos con aquellos hechiceros en el área.

-Amer…- el líder de los Nueve habló a aquél cerca de los Elegidos -…dolemeth ithen Kheregheon, dre’zeren.- ‘Hermarno… destruye a los Elegidos, toma sus almas para nosotros.’

Los Caballeros de la Realeza aún yacían congelados, pero los hechiceros sabían bien que el efecto no duraría mucho, debían continuar su avance sin más distracciones. Dejando a uno de los suyos atrás el resto siguió a su líder hacia el norte donde la armada de su señor lucha contra los defensores.


(Soundtrack de la escena: Romantic Battle, Rome Total War Soundtrack)

En el este, los Elegidos de la Luz han entrado en batalla para asistir al Deva Vajramon. Con el poder de sus gemas, potenciadas por el digisoul de Kai Long, Shandian se dedicó a borrar del mapa a cuanto espectro, bestia o ángel caído se encontrase, eventualmente consiguiendo abrirse camino a donde el Deva mismo.

-Los aprendices del Señor Baihumon.- aunque poco emotivo, el perfeccionado guardián parecía genuinamente aliviado -Agradezco su ayuda. Necesito que se unan a la carga conmigo: llamaré y reformaré a mis tropas, a ustedes los requiero al frente.-

-A la orden.- replicó el dragón.

Millares de guardianes cambiaron las armas, aquellos al centro por lanzas, algunos al otro lado por ballestas con las cuales cubrir a sus aliados al este. Con el Deva y los Elegidos al frente, los guardianes se abrieron paso hacia el otro lado que lentamente retrocedía.  El oscuro general ordenó a sus tropas al oeste mantener la presión y a los voladores replegarse para cargar desde atrás. La horda voladora rápidamente se reagrupó y con su general al frente dejaron sentir su furia sobre la retaguardia de las tropas del Deva acabándoles fila por fila. Aún así, el poder combinado de todos los Guerreros Negros consiguió empujar a las bestias enemigas hasta traspasar el punto donde alguna vez se encontraba el hipervínculo. Su éxito fue breve: habiendo ganado terreno terminaron rodeados por las tropas del enemigo, asediados por tierra y aire. Tan solo una ventaja preservaron, siendo ésta el terreno donde pequeñas formaciones rocosas y colinas en torno a una más alta, les ayudaron a mantener la defensa.

Pero el Deva no se rendiría tan fácil. Aún cuando habría de poner su centro bajo riesgo, ordenó a una fracción de sus tropas reformarse con espadas y lanzas en la retaguardia enemiga, obligando a las tropas oscuras a dividirse y así reducir la presión sobre aquellos rodeados en las pequeñas colinas. La batalla se tornó brutal y sumamente ardua, lucha constante por pocos metros en el terreno, los ejércitos empujándose hacia arriba y hacia bajo de las colinas, negándose a ceder espacio por mucho tiempo. Como las olas del mar la batalla se tornó en vaivén, pero a pesar de la resistencia de los guardianes, lentamente sus enemigos ganaban terreno, palmo a palmo empujándoles un poco más en cada embestida. Vajramon hacía su mejor esfuerzo por mantener a sus tropas organizadas y en cerradas formaciones,  ordenándoles reformarse de vez en vez para cambiar las armas o reagruparse. Cuando no daba órdenes combatía a la mirada de voladores que se dejaban venir desde el cielo con ayuda de los Elegidos quienes luchaban en las cercanías.

-Aquél general, me parece familiar…- Shandian tornó su vista hacia el norte donde Black War Greymon combatía feroz -¡Jouguruma!- con rayos de luz destrozó a una partida de demonios -…puedo sentirlo dentro de mí, hay algo en aquél guerrero.-

-¿Acaso crees que sea…?-

-No.- el digimon se negó a aceptar lo implicado por su tamer -No puede ser él, no se habría dejado corromper por el enemigo.-

-He tenido suficiente contigo mula de carga…-

Black War Greymon irrumpió en las filas de los guardianes. Salvaje arrojó a todo quien le atacó hasta llegar a unos metros del Deva. Alzó el vuelo entonces, le miró directo a los ojos. Su contrario cruzó sus espadas frente a sí, no se dejaría amedrentar aún cuando sabía que seguramente perdería aquél duelo.

-Soy un Deva, guerrero de mi señor Xuanwumon, y en su nombre te expulsaré de sus dominios.-

-Pobre iluso idiota, te tragaré vivo.-

El oscuro general levantó los brazos, reuniendo entre sus manos malignas energías para formar su ataque más poderoso y borrar de golpe el guardián, quien rodeado de aliados en batalla con enemigos no tenía espacio donde escapar.

-¡Gaia…!-

Justo cuando estaba listo para arrojar la gran esfera escarlata, diamantinas cuentas le amarran por completo, atando junto sus pies, estrujando su torso y halando sus brazos hacia abajo. Montando sobre su digimon, Kai Long hace uso del Rosario de las Diez Virtudes para controlar el poder del general con el suyo. Su áureo digisoul viaja por aquellas cadenas sagradas hasta cubrir el cuerpo del propio Black War Greymon. Pese a sus intentos por liberarse con su ataque, la fuerza sagrada termina por ‘ahogarle’, haciendo que la esfera desaparezca.

-Interesante truco mocoso, espero que tu digimon sepa luchar.- Rugió el general con todas sus fuerzas, tensó los músculos esforzándose para liberarse. Aquél muchacho y su digimon serían sus prezas…


(Soundtrack de la escena: Arata na Teki!, Digimon Adventure 01 Soundtrack)

-¡Déjate de acrobacias!-

Sakuyamon ataca a Piemon con su báculo intentando barrerle pero éste simplemente le evade, como muchas otras veces, con un salto hacia atrás. Gran Kuwagamon carga entonces hacia él, pero empleando ‘Ending Snipe’ le envía una ráfaga de energía que le desvía de su curso. Cruza los brazos, luego gira a su diestra, la sacerdotisa está a punto de caer sobre de él con una patada pero al abrir los brazos le recibe con sus cuatro dagas. De nuevo el insecto de cuerpo último carga contra él, ésta vez casi lo consigue, tan solo que el otro le evade a tiempo brincando sobre de él.

-Muere…-

-¡Izuna!-

Apunto de clavar sus dagas en la espalda del insecto, Piemon se ve obligado a arrojarlas a los zorros elementales para luego saltar antes de que Gran Kuwagamon le envíe al piso. El hechicero de inmediato envía sus dagas a donde la sacerdotisa, pero su mágico escudo, le protege haciéndoles rebotar. En respuesta la digimon ataca con su viento amatista, encontrando un escudo de parte de Piemon que termina por reflejar parte del ataque a un Gran Kuwagamon a la carga.

-Aún no se rinden, -se mofó el payaso-  pero me temo que yo no tengo su tiempo, tengo instrucciones que cumplir.-

Sus dagas arrojó a los dos, pero éstas pronto parecieron desvanecerse. Aparecieron de la nada tras ambos digimon cortando una y otra vez sus armaduras con varios impactos. Cayeron ambos de rodillas, Piemon recuperó sus armas, luego camino lentamente hacia ellos.

-Ahora, sean testigos del poder de las artes oscuras…- sus manos extendió a sus lados, sobre sus palmas un par de negras llamas convocó.


(Soundtrack de la escena: The Kraken, Pirates of the Caribbean 2 Soundtrack)

-Son míos…-

Ronca y poderosa voz hizo vibrar los alrededores. Las llamas el hechicero apagó, y aun cuando reconoció al recién llegado no puedo evitar sentir temor ante su enorme y terrible presencia tan cerca suyo. Los Elegidos y sus digimon sintieron sus cuerpos temblar del terror al escuchar aquella voz, y más cuando su sombra cubrió las circundantes colinas.

-…les devoraré.-

El Dragón del Apocalipsis, en su camino hacia donde Alphamon, encontró al par de Elegidos fáciles presas con las qué saciar su hambre de poder. Su hercúlea figura se apareció entre las colinas, sus rojas escamas por demás notorias en la penumbra reinante. Se detuvo entre las colinas, dejando así a los chicos sin escapatoria.

-Todos suyos oh gran Megidramon.- Piemon agachó la cabeza ante el dragón de la destrucción.

-Que nadie me interrumpa hechicero. Uno de los Caballeros de la Realeza viene detrás de mí, pero no tengo intenciones de combatir contra él aún.-

-Disfrute su cena…- rió el payaso antes de tornarse de nuevo ante sus oponentes -…debieron haber aceptado su muerte en mis manos cuando pudieron.- entonces el digimon se alejó hacia el sur.

-¡No nos dejaremos vencer tan fácil… Sakuyamon!- exclamó Kagura.

-¡Amethyst Wind!-

El dragón recibió de lleno el impacto pero ni un rasguño le hizo. El gran insecto se lanzó a la carga, abrió las alas y a toda potencia buscó embestirle, pero con tan solo extender su brazo, golpeando el digimon con el dorso de su garra, el malvado dragón le envió de regreso al suelo. Sus fauces abrió dejando escapar ardiente llamarada que la sacerdotisa bloqueó con místico escudo. Su tamer empleó cuanta carta pudo para fortalecerla en cuerpo y espíritu pero eventualmente el escudo cedió dejando a ambos digimon cubiertos en llamas.

Al norte y al sur Alphamon y Craniummon intentan llegar a donde el destructivo digimon, con espada y lanza cargan contra la infinidad de enemigos que se les interponen, pero tal es su número que avanzan como quien entre arenas movedizas. Craniummon; sin embargo, consigue liberarse creando mortífero torbellino que al destrozar todo en su camino le deja un corredor entre la armada. Su rápido vuelo le permite salir antes de que las filas se re-integren. Con la vista clara hacia su oponente el Caballero no pierde tiempo y sigue su camino, sin detenerse hasta que una ráfaga de energía se cruza en su camino.

-¡Quien osa retarme!-

Con un giro de su arma, el legendario guerrero remueve el ataque de su camino. Ante él desciende de los aires Piemon, con los brazos sobre el pecho cruzados y sus cuatro dagas en las manos. Una sonrisa se dibuja en su rostro, sonrisa que el guerrero encuentra insolente ¿cómo se atreve aquél a insultar a un Caballero de la Realeza de esa forma?

-Así que has sido tú, ridículo payaso. Te haré pagar tu insolencia de forma expedita.-

-Me temo, señor caballero, que tendrá más de un oponente hoy ¡Trump Sword!-

Las dagas arrojó, tras ellas surgieron cientos y cientos de digimon: Devimon, Neo Devimon, Lady Devimon, Skull Satamon, Phantomon e incluso Venom Vamdemon, todos abalanzáronse sobre el Caballero. Piemon no tenía pensado derrotarlo, sería imposible para él, pero  si jugaba bien sus cartas, le detendría lo suficiente para que Megidramon pudiese hacerse cargo de él.

Sakuyamon, herida pero aún en pié, se encuentra sentada sobre pasto y tierra, respirando pesadamente. A su lado su tamer busca entre sus cartas algo con que ayudarle. Megidramon avanza hacia ellos, cuál fortaleza andante su sombra cubre gran área así como su maligna presencia. Les contempla como cazador a sus presas, pronto habría de acabarlos.

-Kagura, tenemos que salir de aquí.- Camus suplicó a la chica.

-Pero cómo.- le dijo la otra, aterrorizada al fin, toda excitación se había desvanecido ya de su ser.

-Escapen ustedes.- yo le detendré.

-¿Qué piensas hacer?- le cuestionó su tamer con las pupilas dilatadas.

-¡Gran Kuwagamon espera!-

Pero el llamado de la sacerdotisa fue inútil, el insecto de nivel último se lanzó a la carga con todas las fuerzas que pudo reunir. Con sus garras le atrapó el maligno dragón, lentamente le estrujó haciendo quebrarse su caparazón, le haría sufrir antes de absorber su data por completo.

-¡No Tentomon!- el tamer llamó a su digimon como siempre solía hacer.

-¡Escapen ahora, dense prisa!- en un último esfuerzo él otro respondió.

Sakuyamon tomó a ambos tamer consigo, a pesar de las protestas del chico salió volando hacia el oeste tan rápido como pudo, allá donde a lo lejos se veía un Caballero de negra armadura. El Señor del Vacío, en duelo con cientos de Venom Vamdemon, buscaba el combate contra aquél maligno ser, pero aún para él resultó imposible llegar a tiempo para el desafortunado digimon…

-Escoria… has sido un estúpido al creer que podías hacer daño, nada puede detenerme ahora.-

Megidramon abrió sus fauces por completo, apretó a su presa con sus garras, éste rugió de dolor y del más profundo terror, su vida acabaría en un mar de sufrimiento. El dragón introdujo a Gran Kuwagamon a sus fauces y cuando tocó su lengua les cerró sobre de él. Su agonía se hizo escuchar en toda el área, incluso Craniummon, Shandian y Kai Long se percataron de lo que sucedía. El exoesqueleto del insecto crujió, todo colapso sobre del cuerpo de la pobre víctima, chorros de viscoso fluido interno escaparon de los colmillos del dragón cuando éstos perforaron el cuerpo de su presa. Sufría de forma indescriptible, pero no podía morir, su cuerpo estaba roto, pero aún se negaba a dejarle ir, todos sus sistemas fallaban, pero allí seguía, deseó un final instantáneo, pero el depredador se lo negó.

Megidramon lo disfrutaba en verdad, aquél fluido escapando de sus fauces, aquella vida lentamente ahogándose entre sus colmillos, le engulliría vivo. El oscuro alzó ligeramente su cabeza, con la lengua terminó de introducir al digimon a sus fauces. Aún con vida, Gran Kuwagamon se deslizó dentro de la bestia, ahogándose poco a poco, su cuerpo aprisionado y reducido, su muerte estaba por llegar, pero los segundos se tornaron en eras para el pobre digimon que había perdido todo salvo la esperanza de perecer.

-Lo siento… Camus.- 

El último pensamiento del digimon fue hacia su tamer, y finalmente se desintegró en data dentro de la bestia… todo fue absorbido por Megidramon, el serio y responsable Tentomon jamás habría de renacer, todo se había acabado para él.

-¡Tentomon!-

En los brazos de Sakuyamon y Kagura, Camus lloró con más amargura que nunca, sintió casi tanto dolor como su digimon, no en cuerpo pero en espíritu. Embargado fue por la tristeza y más aún por el terror. Lo supo entonces, sería el fin de todos allí, las tinieblas acabarían todo a su paso.


(Soundtrack de la escena: The Black Riders, Lord of the Rings Symphony)

Uno había caído, tres más habrían de morir pronto, así pensó aquél de los Nueve que permaneció atrás para combatir al trío de Elegidos. Se lanzó a la carga contra los dos perfectos primero, su tridente arrojó a Crescemon y con varios de sus tentáculos golpeó a Yatagaramon. La digimon fue arrojada al suelo por la explosión que desató el arma oscura, el ave impacto de espaldas contra las rocas.

-¡Grace Cross Freezer!-

Metal Garurumon intentó congelarle, pero el brujo tan solo se desvaneció escapando con facilidad de los misiles. Reapareció detrás del digimon, extendió sus tentáculos hacia su dirección y así invocó gélido vendaval. El poderoso viento intentó combatir el último, pero tan potente fue el hechizo que le arrojó hacia las colinas. Yatagaramon regresó al combate, la energía de sus Dokkosho reunió en su tercera pata y le arrojó hacia el brujo. Pero siendo éste un maestro de la magia tan solo le absorbió bastándole una clase de floritura de dos de sus tentáculos. Con otros veinte le atrapó por completo, estrujándole salvajemente.

-¡Yatagaramon, no!-

En su desesperación el corazón de Minoru logró activar su digisoul, pero aún el fortalecido digimon era incapaz de escapar. No fue sino hasta que Metal Garurumon regresó al combate que el hechicero le soltó arrojándolo en el camino del lobo. A continuación, describiendo un semicírculo con tres de sus tentáculos creó decenas de esquirlas de hielo, que cuál agujas se encajaron sobre tejido y armadura. El ave cayó en picada, pero su herido compañero resistió y bajó para rescatarle.

-¡Crescemon resiste!-

Con lágrimas en los ojos Sakura encontró a su digimon aún viva, aunque herida. Había caído sobre otras rocas, por suerte en un espacio plano y no demasiado abajo. Su tamer le otorgó el poder del disigoul, acto que los otros imitaron. Con gélidas flechas ella atacó, su compañero perfecto con el poder del Dokkosho, y el lobo metálico con su ártico aliento. Los ataques explotaron en el mismo lugar generando ondas expansivas por el poder liberado, pero luego nada se vio.

De forma lenta y macabra el hechicero, luego de haber aparecido en otro lado, descendió tras Metal Garurumon. Su radar el alertó a tiempo para dar la vuelta, pero no así para librarse del inminente ataque: un millar de tentáculos escaparon de las túnicas del brujo oscuro, golpeando al digimon último ferozmente. Cuando aquél cayó, el oscuro tan solo mantuvo dos grupos de cien, les alzó y entorno a ellos invocó cientos de lanzas gélidas. Los perfectos le atacaron con sus mejores técnicas pero la hechicería del Sacerdote de la Agonía les superó. Las lanzas que no explotaron contra los ataques fueron a dar a los dos compañeros, rasgando sus cuerpos; la digimon lunar cayó de espaldas hacia la roca donde estaba, el otro volando erráticamente se posó cerca de ella.

Por suerte el digisoul de sus amigos humanos les permitió seguir luchando, así que ambos se prepararon para atacar de nuevo; incluso Metal Garurumon retornó a la pelea. Moviendo sus tentáculos en círculos sobre de sí el brujo esperó, cuando le atacaron de nuevo, con misiles, flechas y una ráfaga de energía, el respondió. Fuertes vientos y esquirlas gélidas aparecieron entorno al hechicero oscuro, rápidamente ártico remolino se formó. Los misiles destrozó en pedazos, las flechas se desvanecieron ante el superior poder así como el ataque de Yatagaromon. Alcanzando a los tres al unísono los vientos gélidos les congelaron por completo, atrapando a los perfectos contra las rocas y al digimon último dejándole caer en picada cuál desafortunada estatua.

Dunasmon y Lord Knightmon comenzaban a descongelarse, con su fuerza hacían romperse las corzas de hielo que les tenían atrapado. Miraron a la distancia y fueron testigos de aquella batalla no muy lejos de ellos. Pero más hacia ya se encontraban los demás hechiceros. Con gran gusto darían caza el brujo solitario, pero tenían un deber que cumplir por sobre todo y no permitirían al resto acercarse a la colina de cristal donde el Sello aún se hallaba. En todo caso poco les importaban aquellos humanos y los digimon que les acompañaban, para ellos eran solo estorbos.

-Ezt, zeren’ezzor…- ‘Ahora les absorberé’

El Señor del Abismo se apareció frente a los cautivos muchachos que jamás habían sentido tanto miedo en sus vidas. La muerte les había encontrado y se estaba justo frente a ellos en su forma más terrible. Tanta maldad nunca habían creído posible hasta entonces, cuando la oscura presencia del brujo desvaneció todas sus esperanzas.


« Última modificación: Abril 06, 2010, 10:32:48 por Tianlong »

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Re: Digimon World Fic
« Respuesta #20 en: Abril 06, 2010, 10:34:34 »
(Soundtrack de la escena: Raise the Banner, Warcraft II Soundtrack)

-¡Lorehez!- ‘¡Maestro!’

Alarmado el brujo se alejó de los muchachos, buscó mediante su mágica percepción en todos lados. Una presencia se había aparecido en ese momento, una presencia demasiado familiar y para nada bienvenida. Miró hacia abajo, la niebla cubría ya una substancial zona de donde emergieron los tres digimon, antes congelados ahora intactos.

-¿Has caído tan bajo, Imarien, que necesitas alimentarte del terror de los inocentes?-

-¡Señor Wisemon!- exclamó esperanzada Sakura.

El gran mago apareció de entre la niebla y flotando se interpuso entre los chicos y el brujo oscuro. Wisemon había llegado justo a tiempo; y no solo con su magia liberó a los digimon, sino que también había paralizado a los captores de los Elegidos quienes en tal condición cayeron a donde las rocas, dejando a los chicos flotando sobre un par de nubes. El ex-aprendiz de le Wisemon le miró con un odio tan profundo como el Mar de las Tinieblas, aunque solo el maestro podía ver más allá de las penumbras en su rostro. Aquél nombre le hacía arder en ira, un insulto para él era, una burla por parte de aquél anciano maestro queriéndole tratar aún como un novato.

-Zer ah hud pher rathid.- ‘yo no uso ese nombre más’ -Ner’lad hem’gholzr, eighez.- ‘tu tiempo a pasado ya anciano’ -¡Erh’hem zir eithar ith Thaloroth Astaol!- ‘¡Ésta es la era del Señor Astamon!’ -He ner’katharad dom bahr’zech erh eod… ¡khala’roht roht’zaht!- ‘Ni toda tu magia podrá salvar a este mundo… ¡Apártate o muere!-

El brujo se disolvió en el aire, apareció de nuevo varios metros atrás. Todo su ser se rodeó de oscuras energías, corrientes de las aguas del Mar de las Tinieblas describen círculos en torno a él como fluyendo sobre una esfera. Wisemon apunta a los chicos con la siniestra haciéndoles flotar hacia sus digimon quienes hasta ahora permanecían paralizados también.

-¡Lleven a sus tamer a un lugar seguro, yo les cubriré!-

Los tres digimon hicieron caso del sabio y escaparon de allí antes de que el brujo desatase toda furia… cuál ríos, cientos y cientos de hercúleos chorros de aguas oscuras surgieron briosos de donde el maligno, con su poder arrasaron incluso con aliados, rocas hicieron colapsar en pedazos. Wisemon colocó sus mágicas esferas al frente y reuniendo todo su poder bloqueó la bravura de las aguas que en singular ataque se concentraron para destruir al sabio.

-¡Azhad eighez, krehad’er halathar!- ‘¡Muere anciano, púdrete en las tinieblas!’

-¡Aún te falta mucho por aprender antes de poder derrotarme!-

Con el poder de mil ríos y cataratas el torrente de agua corrupta choca con gran potencia contra el místico y transparente escudo creado por el sabio. Relámpagos se producen donde los poderes han colisionado, el agua golpea violenta buscando seguir su curso pero el escudo resiste aún en búsqueda de retornar la técnica a su origen. Hacia el este, Aero V-Dramon por fin podía avanzar, lentamente pues combatía de vez en vez, pero esperaba pronto acercarse a donde los demás. Fueron él y su tamer los primeros testigos de la gran explosión de negra energía que sacudió el área donde los magos combatían.

-Ese debe ser el señor Wisemon ¡seguro le ha vencido!.- se alegró Sakura.

Habiendo escapado por poco Metal Garurumon, Yatagaramon, Crescemon, Sakura y Minoru, han aterrizado en una de las islas más grandes formadas por los ríos, en conjunto habiendo alejado a varios oponentes, aunque temporalmente. El lobo metálico, dominado por la tamer, alza el vuelo, convencida ella está que debe regresar.

-Entonces ya es seguro, ustedes esperen aquí… iré por mi sello.-

-¡Kira no!-

Pero la voz de Minoru fue ignorada, tamer y digimon en fusión se alejaron de regreso a donde el combate se había dado. Wisemon por su parte se ha aparecido donde los Caballeros de la Realeza, aquellos dos protegiendo el sur, quienes contra la mirada de tropas enemigas que rodean a las suyas.

-Al fin te presentas profeta.- así le ‘recibió’ el ‘Caballero Indiferente’ -¿Qué ha sucedido?-

-Aparecí para proteger a los Elegidos de uno de mis ex-aprendices. Pero no ha muerto, pronto regresará, tan solo espero que los Elegidos se mantengan a distancia. Si ese es el caso, él tratará de reunirse con los otros.-

-Poco nos interesan los humanos.- replicó Dunasmon -Lo que necesitamos saber es piensan hacer esos gusanos y que harás al respecto.-

-Desatarán alguna clase de tormenta para derribar el Sello, intentaré detenerlos el mayor tiempo posible…- Wisemon dirigió su mirada más allá de los Caballeros, hacia el Sello rodeado por el enemigo. Ocho de los Nueve vuelan hacia allá. -Cuán lejos han llegado.- dijo para sí el sabio, en un susurro de voz y un dejo de nostalgia.


(Soundtrack de la escena: Doom, GRV Mix (Original: Gothic Power & Gothic Monsters, X-Ray Dog))

-Estúpida criatura sin honor, ha llegado tu fin.-

Con un poderoso golpe de su Claiomh Solais, Cranimmon derribó a Piemon enviándolo directo al suelo. Listo para rematarlo el legendario guerrero carga contra él, pero es impedido por un trío de Venom Vamdemon quienes le atacan al unísono con su fusión de veneno, obligándole a invocar su escudo para defenderse del ataque.

-No tendrás el gusto, caballero…- Piemon, recuperado del impacto, se eleva flotando en compañía de varios digimon voladores -…tengo menesteres que atender.-

Su misión había cumplido, demorar al caballero lo suficiente para que Megidramon se alimentase de al menos uno de los Elegidos. La otra digimon, por lo visto, había escapado, presumiblemente con su tamer; pero hacia donde se dirigía, aunque aún en calidad de ‘alimento’, pertenecía ya a sus maestros. Así, el hechicero se alejó volando hacia el oeste dejando al Caballero rodeado por una mar de malignas criaturas.

-Veo que has despertado con apetito…-

Megidramon, habiendo engullido y martirizado al desdichado Gran Kuwagamon, avanza hacia el oeste entre las colinas a la zaga de Sakuyamon. Pero un rival más poderoso se ha aparecido ante él, su espada le ha abierto el camino entre la mirada de tropas enemigas. El Señor del Vacío ha llegado para enfrentar al Dragón del Apocalipsis, prometiendo el duelo más asombroso y devastador de toda la batalla.

-Justo a quién estaba buscando. Aquél demonio -Astamon- debe tenerle -a Yggdrasil- muy preocupada para que hayas sido llamado.-

-La situación en juego es mucho más complicada que los planes de aquél demonio. En cuanto a ti, he venido a detenerte.-

-Compartimos propósito entonces… el Sello caerá mientras intentas en vano reformarme.-

-Lo sé… pero no será en vano.-

Alphamon empuño su espada y a la carga se lanzó contra Megidramon quien invocó potente llamarada en contra del Caballero, quien aún así prosiguió adelante enfrentándose a la llamas. Con el filo de su arma el Señor del Vacío removió el fuego pero antes de que pudiese golpear al dragón éste le atacó con sus pesadas garras, un golpe esquivó, el otro le detuvo en el aire. Ante el siguiente ataque el líder de los Santos colocó la espada al frente para así resistir el potente rugido de su oponente que aún así le hizo alejarse. El Señor del Vacío no se amedrentó, en cambio se lanzó de nuevo al ataque, a toda velocidad se dirigió al dragón cuyas alas cerró a manera de escudo, pero tan potente fue el choque que resultó derribado, su cuerpo incluso cayó varios metros atrás. Alphamon le siguió hacia el piso pero el Dragón del Apocalipsis fue más rápido en su reacción, azotando el cuerpo del Caballero con flamas que su armadura envolvieron.

El más poderoso de los Santos cayó a las colinas, pero pronto se levantó junto con el dragón. Los ojos de éste pasaron a ver otra figura por el perfil, un Caballero que veloz volaba hacia él. Sin tiempo para la defensa, Megidramon optó por atacar arrojando poderosas flamas a su objetivo más cercano, el Señor del Vacío quien también se lanzó a la carga. Con el poder combinado de ambos Caballeros de la Realeza, el Dragón del Apocalipsis fue arrojado violentamente hacia las montañas, su titánica figura lanzada a los aires para finalmente caer de espaldas contra el muro de piedra. Rocas y polvo se alzaron en una gigantesca nube allí donde el dragón cayó, liberose también una onda de choque dado su descomunal tamaño.

-Pensé que estarías en tu puesto.- inquirió Alphamon cuando tornó el rostro hacia Craniummon.

-Tampoco podía faltar a las instrucciones que nos han dado respecto a él… cuando terminemos con esto regresaré a la defensa.-

-Será lo mejor, pase lo que pase hoy no podemos dejarle corrupto por más tiempo.-

-‘Alphamon, Craniummon, cambio de planes.’- una voz femenina se escuchó en sus cabeza -‘Señor del Vacío, le necesito en las colinas del norte, se dará cuenta porque. Craniummon, será tu deber recuperar a tu camarada.’

-Entendido.- dijo el de negra armadura, luego cruzó miradas con Craniummon antes de volar hacia el oeste.

-Como ordene, Majestad.-  replicó el otro.

-Nada mal para el comienzo…- intervino la voz del aludido oponente.

El polvo se disipó, remplazado fue por una columna de azulina luz similar a aquella en la que apareció el Señor del Vacío, solo que opaca, una mala señal. Dentro de la luz se alzó la figura de Megidramon, visible tan solo su silueta de grandes alas y larga cola. Las alas se replegaron, la cola pareció dividirse en dos, el cuerpo mismo se redujo en tamaño, todo el cuerpo del maligno sufría una trasformación. Cuando la luz se desvaneció emergió la figura de un caballero de negra armadura, pero no como la de Alphamon, reluciente como el ónice, si no de una apariencia como si hubiese ardido en las flamas.

Flotando frente a la montaña les observó con arrogancia tras su visera, su azulina capa, antes doblada en torno a su siniestra, hizo alzarse para que cayese sobre su espalda. El brazo izquierdo colocó sobre su pecho, en torno a la extremidad se reunieron cientos de miles de paquetes de datos formando un pesado hoplón notorio por las grandes púas que rodean su circunferencia, el oscuro escudo ‘Gorgona’.

-Chaos Dukemon.- le identificó Craniummon -¿Acaso extrañabas tu forma original?-

-Que sea un combate entre Caballeros.- le respondió el otro -Después regresará el terror.-

El dragón tornado caballero alzó su diestra que se convirtió en una larga lanza de opaco metal, la maligna ‘Balmung’. Firme colocó su escudo frente a sí, muy cerca de su costado el brazo de la lanza. Craniummon llamó a su escudo Avalon, dejando su lanza en la diestra, en la misma posición que su oponente… la verdadera batalla estaba por comenzar.


(Soundtrack de la escena: Weathertop, Lord of the Rings Soundtrack)

Ocho de los Sacerdotes de las Tinieblas han llegado a donde el Sello de la Esperanza. Con los Caballeros de la Realeza y sus tropas ocupados en la lucha contra la gran armada de Astamon, los esbirros del Conde Demonio tienen al fin el camino libre para asaltar el último pilar que mantiene encerrado el poder del Chrono Core. Volando montados sobre sus bestias aladas asolan las filas de Knightmon a su paso, tornando en oscuro líquido todo lo que sus tentáculos tocan, antes de elevarse hacia la colina misma cuya cima rodean desde los aires.

-Hadel Ameren… ith oztha hira’leren.- ‘Reúnanse Hermanos…’ habló el líder de los brujos ‘el ritual ha de comenzar.’ -Zeren ruzh’id ith Ezthenar ith Daurath, izen dolemarth aghen’fhar zir Seshid.- ‘Invoquemos el Poder de la Oscuridad, que la destrucción descienda sobre la Esperanza.’

-Ber’hem izt… zeren eigh’lorehez.- ‘Él está aquí…’ advirtió uno de ellos ‘nuestro antiguo maestro.’ -Zhed’Kheregheon kashe Megidraol.- ‘Tres de los Elegidos escaparon de Megidramon. Indicó en referencia a Sakuyamon, Kagura y Camus.

-Neren’azhed,- ‘ustedes dos’, el líder señaló -bahazed’ber ru dom kuhil.- ‘deténganlo a toda costa’ ellos habrían de enfrentar al sabio -Zer’ohzut Kheregheon’vezhed.- ‘yo tomaré las almas de los Elegidos.’

-Ith Oztha…- ‘el ritual…’ inquirió otro.

-Lehen gudren.- ‘cinco bastan’ replicó el líder -Huzze dom, zer’had ru neren.- ‘Preparen todo, me reuniré con ustedes luego.’

El líder de los Nueve voló hacia el norte, los otros dos hacia el sur de donde provenía la presencia del Profeta. Los cinco restantes tomaron sus posiciones en torno al pilar esmeralda cuyo brillo había prácticamente desaparecido, señal de aquello por venir…


(Soundtrack de la escena: Wraiths on Wings, Lord of the Rings Soundtrack)

”Mi sello, casi no lo puedo ver, date prisa Metal Garurumon” habló la tamer en la mente de su digimon.

Metal Garurumon vuela frente a la gran formación rocosa en el sur, encontrando en aquella área la forma más sencilla de escapar de las tropas enemigas, pensando que así solo tendrá que combatir cuando se acerque al Sello. Lo que ignora es que cerca se encuentra un terrible enemigo. Entras las rocas y filosos picos negras gotas de agua se escurren, lentamente concentrándose en un punto hasta formar un estanque que tras tornarse en un remolino desaparece.

-Neren’vezhed hem zerad.- ‘sus almas son mías’.

-Tú no otra vez.- fue Kira quien habló y su digimon retrocedió temeroso.

Sobre nueva montura regresó aquél que creían muerto tras el combate contra Wisemon. El maligno brujo y su Devidramon se interpusieron en el camino de los Elegidos para terminar lo antes comenzado. Aún con su rostro oculto en las tinieblas su terrible mirada hizo temblar al lobo metálico, quien reveló sus armas en vano intento por mostrarse fiero.

Metal Garurumon intentó sobreponerse al temor y atacó con todo lo que tenía, con cada misil que pudo lanzarle. El brujo mostró un centenar de sus tentáculos describiendo con estos medios círculos en el aire, al hacerlo creó cien filosas navajas gélidas que arrojó en respuesta a los misiles. Las muchas explosiones crearon una cortina de humo de la que emergieron más de la mitad de las hojas de hielo, cortando con su filo la armadura del lobo. Él decidió embestir al hechicero cuando éste parecía haber hecho lo mismo, pero antes de la colisión el maligno se armo con su tridente y lo arrojó al lobo.

El arma se encajó en el pecho de la criatura, mandándole a las rocas de la explosión. Sin piedad alguna invocó cientos de lanzas gélidas, largas y sólidas agujas que llovieron sobre del herido digimon, quebrando su armadura y rasgando su tejido. Con lo último de su digisoul, Kira ayudó a su digimon a levantase y alzar el vuelo en contra del enemigo. Sus fauces abrió y dejó escapar congelante aliento que se disipó en el aire al contacto con los tentáculos del hechicero. En vano Metal Garurumon se lanzó a la carga, su mal-herido cuerpo víctima fue de salvaje y gélida ventisca invocada por el brujo. Sin más fuerzas para resistir el digimon fue arrojado ferozmente a un gran pico donde incluso dejó marcado su cuerpo antes de caer exhausto sobre una roca más plana. Herido, exhausto y semi-congelado, al digimon temblaba todo el cuerpo, a penas y podía mantener la evolución.

Mientras aquél de entre los Nueve lucha contra Metal Garurumon, su líder se dirige a los otros Elegidos en el norte. Sakuyamon y los dos tamer que protege se encuentran descansando sobre una colina. Extrañamente nadie se ha acercado a perseguirlos, los más cercanos enemigos están más lejos hacia el sur donde los dos ejércitos han colisionado en torno a la colina de cristal.

-Debes ser fuerte Camus.- Kagura, tomada de las manos del chico intenta consolarlo. -Seguro renacerá, todos lo hacen.-

-Él no renacerá.- Sakuyamon le corrigió con tristeza -Fue absorbido por completo por aquél monstruo.-

-Chicas… es… es…-

El chico sin habla se quedó, tan solo señalaba hacia los cielos donde una figura encapuchada apareció con un Devidramon por montura. Su maligna presencia reconocieron los tres, era uno de los Nueve. De inmediato Sakuyamon se lanzó al ataque, debía proteger a los dos humanos a como diera lugar. Blandió su báculo y convocó el poder del Kongukai Mandala, creando áureo anillo entorno al hechicero. Éste simplemente desapareció, re-integrándose de nuevo frente a ellos; entonces les examinó con la mirada, tan solo para decidir en qué orden se encargaría de ellos.

La sacerdotisa llamó a los vientos amatista, su poder místico surcó el espacio entre ambos combatientes, pero ésta vez el brujo no lo esquivo. Tan solo requirió hacer aparecer su tridente y colocarle al frente para crear un escudo de sombras que fácilmente bloqueó el ataque. Desesperada, Sakuyamon se lanzó a la carga con sus cuatro zorros elementales a su lado. Sin demora la furia del líder de los Nueve se hizo sentir; sus túnicas ondulantes anunciaron la llegada de devastadora ventisca en la cual los zorros se desvanecieron. Pero Sakuyamon no estaba dispuesta rendirse, con sus místicos poderes creó una mágica esfera protectora que le defendió de la furia de los vientos. Necesitaba un plan, sus técnicas aún no le funcionaban. Temblando del miedo su tamer buscó varias cartas con las que fortalecer su armadura y darle energías, pero tampoco tenía idea de cómo vencer al enemigo.

Sin si quiera moverse de su posición el maligno ente se preparó para su siguiente ataque. Parte de sus túnicas se abrió mostrando tan solo sombras, espacio en torno al cual el brujo acomodo algunos de sus tentáculos. Aquella negrura tras las túnicas se  tornó en un remolino ante el llamado de las tinieblas, de éste surgió una ventisca mucho más poderosa que la anterior. No son esquirlas de hielo lo que lleva consigo el viento, tampoco es este reminiscente al natural fenómeno, si no tan solo la más pura maldad. Cuál vendaval emergieron las tinieblas, aquél viento consigo lleva cientos de amorfas sombras que cuál almas en tormento  emiten terribles gritos de ira y agonía.

La maldad golpeó el escudo de la sacerdotisa con todo su poder, quebrando en segundos la defensa y pronto envolviendo por completo a la digimon. Con su báculo al frente y resistió valiente Sakuyamon, consciente de que era una cuestión de vida o muerte… no permitiría otra tragedia más. Pero ni toda su magia, ni toda su valentía suficientes fueron para vencer al poder de la oscuridad. Ante la furia de las tinieblas su armadura se hacía pedazos, llevada en fragmentos por el viento feroz. Su báculo mismo resultó partido en dos y sin más defensa la digimon fue arrastrada por el viento.

Sakuyamon cayó derrotada a las colinas, no muy lejos de los tamer que temían su fin. Halando a Camus de la mano, la tamer de la digimon corrió hacia ella pero una ráfaga de hielo atrapó sus extremidades inferiores impidiéndoles el movimiento. El líder de los Nueve bajó de su montura al lado de la criatura que débil, indefensa y temerosa, no podía hacer nada más que observar impotente. Intentó por última vez ponerse de pié pero piernas y brazos el enemigo atrapó con sus tentáculos. Alzó una veintena más, en cada uno aparecieron curvas dagas con las que salvajemente atacó a la digimon.

-¡No, no… déjala monstruo!

El lloriqueo de la tamer fue inútil, quizás solo hacía el maligno disfrutar más de aquél momento. La sacerdotisa estaba atrapada, su cuerpo mancillado y sangrante, su espíritu roto como su báculo, su esperanza desvanecida en el viento como su armadura. Con las dagas el brujo abrió un hueco en su pecho revelando su refulgente digisoul, acercó uno de sus tentáculos y con éste le rodeo. Lentamente extrajo la brillante esfera, repitiendo una fórmula mágica una y otra vez: ‘Esher hauren, ih zer thral ashod…’ Desvanécete vida, en mi transfórmate en sombra. Sakuyamon comenzó a desintegrarse ante la mirada atónita de Camus y para el horror de su tamer, rápidamente tornándose en data que en forma de polvo seguía al digicore como la cola de un cometa.

-Adiós amiga…-

Con sus últimas lágrimas y finales palabras se despidió Sakuyamon de su querida tamer. Su sufrimiento terminó cuando por último su faz se desintegró en data, que junto con el digicore se convirtió en negras partículas las cuáles el líder de los Nueve absorbió. Lentamente avanzó hacia los muchachos, les hizo saber así que era su turno, con sus tentáculos les atrapó, levantoles con tal fuerza que el hielo entorno a sus piernas quebró y les trajo hacia sí.

-Zer’moch neren, kuhal ieh zhul…- ‘Los devoraré, prepárense para sufrir.’

En el sur, el otrora Imarien descendió cerca de Metal Garurumon, bajó de su bestia alada y se encaminó hacia él. En su entorno invocó una segunda ventisca que alzó al metálico lobo y le llevó al pico atrapándolo entre roca y viento, torturándole hasta que el digimon no pudo más y de-evolucionó. Kira y Gabumon cayeron rendidos al piso cuando el maligno les soltó, sangrantes, faltos de calor, pero por sobre todo invadidos por el terror. El brujo caminó hacia ellos, deteniéndose a un paso de ambos. Tomó extraño interés en el digimon de la chica al cuál alzó con un par de tentáculos hasta quedar frente a su rostro. La pobre criatura apenas y se movía, muerto de miedo y de frío. De pronto sus pupilas se dilataron como jamás antes, lo sintió, su fin había llegado. Sin hacerle sufrir más, el hechicero había atravesado su cuerpo con uno de sus tentáculos. Al instante el digimon se desintegró en data que el brujo absorbió.

-Gabu… gabumon…-

La vista de la chica nublada ya estaba, pero aún así se había percatado del final de su amigo. Su rostro se llenó de lágrimas, pero su voz no se mostró, en cambio un brazo estiró hacia donde alguna vez estuvo el digimon. El hechicero entonces se tornó hacia ella, con una decena de tentáculos le atrapó, cubriendo casi todo su cuerpo salvo rostro y pecho; luego le atrajo lentamente hacia sí. Estaba pálida ella, aún para una chica de Rusia, sudaba frío, pero no podía temblar a falta de fuerzas. Kira fue embargada por cientos de pensamientos, había fallado, a aquél mundo, a su digimon y a su padre, todo acabaría en las sombras.

-Lo siento… papá.- sus ojos se llenaron de lágrimas, dos corrieron por su rostro.

El brujo alzó uno de sus tentáculos por sobre de ella como si se tratase de del aguijón de un escorpión y la punta de una daga. Con el tentáculo atravesó su pecho, destrozando huesos, piel y músculo en su camino hasta llegar a su corazón que envolvió completamente. Gritó de aquél insoportable dolor, su torso se cubrió de sangre que salía  a borbotones mientras el brujo lenta y tortuosamente halaba su corazón. Pero no podía morir, incluso cuando comenzaba a arrancarlo seguía con vida, aún por sobre el dolor y la sangre que perdía rápidamente, seguía en aquél mundo cruel.

-Vezhed grhaur halathar…- ‘alma sumida en las tinieblas…’ -zer hezhod ur zer’luzad, zen ner dom yuden, adulen, razen, akhad azhid zir daurath’dverel.- ‘te subsumo a mi voluntad, que todos tus sueños, pensamientos, emociones, se hagan una en la esencia de la oscuridad.’

Por medio de sus oscuras artes el brujo extraía la fuerza vital de la chica, empleando su corazón solo como vehículo para el hechizo. Le estaba matando despacio, haciéndole sufrir tanto como era posible, minando su salud mental así como la física. Su alma escapa con cada latido irregular, tornándose en energía que cuál vampiro el hechicero se encargaba de hacer suya. Por eso no podía morir, su cuerpo había cesado de funcionar de forma natural, reducido a una carcasa maltrecha, a un contenedor del que poco a poco se vacían sus contenidos. Entonces todo término, la última gota de energía vital fue absorbida por el Sacerdote del Abismo cuyo tentáculo finalmente estrujó su corazón, terminando el hechizo y destrozándole por completo.

El brujo voltea hacia la derecha, siente la presencia de otros dos pares de Elegidos. Sus ojos brillan por segundos entre las sombras de su capucha al haber absorbido a la chica y a su digimon, pero no es suficiente. Sus hermanos ansían más, pues cada alma que absorbe uno alimenta a todos, ahora que han probado una esencia humana su hambre se ha vuelto insaciable. Con desdén deja caer los restos de Kira hacia las rocas que terminan por quebrar aquél cuerpo sin vida. Se monta de nuevo en su Devidramon, alza el vuelo éste, pero una presencia más cercana llama la atención del hechicero.

-¡Las pagaras maldito!-

Aero V-dramon, con su tamer a espaldas, emerge de entre las rocas después de haber luchado arduamente para quitarse a la mirada de enemigos encima. Habían sido él y su tamer los únicos en presenciar tal acto de crueldad y barbarie. El hechicero muestra varios de sus tentáculos, está más que listo para el siguiente combate y así alimentarse de dos almas más. Al norte el líder de entre los brujos, ha hecho lo mismo con aquellos dos tamer, sus corazones ha tomado entre sus tentáculos, con sus malignos poderes ha extraído toda su fuerza vital. Se sienten todos fortalecidos, las almas devoradas se han mezclado con la esencia de todos, unida en las tinieblas.


(Soundtrack de la escena: Doom, GRV Mix (Original: Gothic Power & Gothic Monsters, X-Ray Dog))

Alphamon combate contra miles de enemigos, busca abrirse paso entre las filas enemigas. Pero ha llegado tarde, su vista le revela que el brujo se retira ya sobre su demoníaca montura. Ahora solo se aboca a destruir cuantos enemigos puede intentando llegar a las formaciones de los Knightmon quienes valerosos aún resisten, aún cuando sus números han sido dramáticamente reducidos. En el este las tropas de Vajramon pasan por similares dificultades. Aunque su líder ha sido salvado por los Elegidos quienes mantienen ocupado al general enemigo, el embate de la horda infernal continua acabando con sus filas.

Los Santos, sus caballeros, el Deva y sus guerreros combaten sin fin aparente. Wisemon en cambio busca detener a sus ex-aprendices. Sabe que su poder no es suficiente para enfrentarlos, pero aún así hay otras formas de impedirles actuar. Sin embargo, sabiéndole allí dos de los brujos se han aparecido frente a él en los cielos blandiendo sus tridentes, uno  a la derecha como quien lleva un báculo, otro a la izquierda como si fuese una lanza.

-Kossut, Astor, nos vemos de nuevo.- el sabio les habló con frialdad

Aquellos dos habían combatido contra él donde el Sello del Amor; el primero fue aquél que el pilar destruyó, el segundo quien había mantenido a raya a su mentor. Enviados de nuevo a enfrentarlo, no le guardan más que odio, tan intenso como sus deseos de acabar con él y reclamar para la hermandad el alma más codiciada. Pero aquél anciano mago blanco fácil no es, a diferencia de los Elegidos ahora caídos, la cautela tendrá que dominar su ira.

-Ith eighez rossud zen ner’yeher zeren’kashtar.- ‘El anciano cree que puede derrotarnos’ se mofó Astor, aquél a la izquierda.

-Gehudul’ner ith ezthenar zen huyid’zeren yeh thaloroth.- ‘Demonstrémosle el poder que nos ha otorgado nuestro señor -Astamon-‘ agregó el otro, Kossut, a su derecha.

-Veo que ya han olvidado sus primeras lecciones.- decepcionado negó la cabeza -Sepan que no permitiré a sus hermanos seguir con esto…-

El tiempo está en contra suya… más allá en torno al Sello se encuentran cinco de los Sacerdotes de la Agonía, un gran remolino de feroz y gélido viento les rodea junto con un círculo de purpúreas runas. Las negras nubes del cielo giran a la par con aquél remolino, relámpagos y truenos se han hecho frecuentes en las alturas. Dentro de poco el poder de las tinieblas se desatará en forma de la más devastadora tormenta, y si nadie lo impide, el Sello de la Esperanza caerá…




ENDING: Parade, Chaba (Naruto End 12)
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